martes, 20 de marzo de 2012

Gerencia y Liderazgo en el nuevo milenio 5.9

Características del gerente del siglo XXI

1. Introducción
2. Características del gerente del siglo XXI
3. Conclusiones

1. Introducción
El siglo XX se caracterizó por un gran desarrollo tecnológico e industrial, y consecuentemente, por la consolidación de la administración. A principios de este siglo surge la administración científica, siendo Frederick Winslow Taylor su iniciador; de ahí en adelante, multitud de autores se dedican al estudio de esta disciplina. En la administración de fines de siglo, el centro de atención es, lograr los mayores niveles de competitividad, realizar planificación estratégica, y empezar a valerse de herramientas de avanzada, como Reingeniería y Benchmarking, Calidad Total, y Justo a Tiempo. Son duras las exigencias del mundo empresa cada vez mas, y si mismo la preparación a nivel general del directivo deberá responder a esas exigencias.
2. Características del gerente del siglo XXI
En la medida que avanza el siglo XXI, varias tendencias económicas y demográficas están causando un gran impacto en la cultura organizacional . Estas nuevas tendencias y los cambios dinámicos hacen que las organizaciones y sus directivos se debatan en la urgente necesidad de orientarse hacia los nuevos rumbos hechos que tiene una relevancia no solo local sino a nivel mundial. Los países y las regiones colapsan cuando los esquemas de referencia se tornan obsoletos y pierden validez ante las nuevas realidades. Desde la perspectiva más general, la globalización, la apertura económica, la competitividad son fenómenos nuevos a los que se tienen que enfrentar las organizaciones. En la medida que la competitividad sea un elemento fundamental en el éxito de toda organización, los gerentes o líderes harán más esfuerzos para alcanzar altos niveles de productividad y eficiencia.

Los nuevos esquemas gerenciales son reflejo de la forma como la organización piensa y opera, exigiendo entre otros aspectos: un trabajador con el conocimiento para desarrollar y alcanzar los objetivos del negocio; un proceso flexible ante los cambios introducidos por la organización; una estructura plana, ágil, reducida a la mínima expresión que crea un ambiente de trabajo que satisfaga a quienes participen en la ejecución de los objetivos organizacionales; un sistema de recompensa basado en la efectividad del proceso donde se comparte el éxito y el riesgo; y un equipo de trabajo participativo en las acciones de la organización.
La incertidumbre, en algunos casos crónica y progresiva, acerca de la evolución de la función directiva y de su contenido futuro, genera una creciente ansiedad por parte de los ejecutivos de empresa, que es posible satisfacer mediante la identificación de algunas características que, definen el perfil del directivo del nuevo siglo que estamos comenzando.

Uno de los elementos que forman parte del mínimo común denominador del perfil de los directivos de éxito es, crecientemente, su capacidad para establecer y desarrollar relaciones con otras personas. Parece existir una correlación muy estrecha entre la capacidad de establecer una red amplia y efectiva de relaciones, de un lado, y la generación de nuevas oportunidades de negocio, la excelencia en la dirección de personas y la fidelización de los clientes, de otro. La experiencia demuestra que la habilidad para desarrollar contactos no es una capacidad innata, genética, sino más bien resultado del ejercicio y del aprendizaje, algo adquirido con la práctica.

Hay muchos factores que estimulan el desarrollo de esta habilidad. Haber residido en el extranjero durante largas estancias, formar parte de familias numerosas o entornos familiares amplios, manejar varios idiomas, la movilidad laboral o el acceso a la formación continuada a lo largo de la carrera profesional son circunstancias que propician una mejor disposición a crear contactos efectivos.

Las transformaciones del entorno empresarial determinan, cada vez en mayor medida, la necesidad de que los directivos cuenten con esta singular habilidad para desarrollar redes de trabajo. La globalización de los mercados o las barreras difusas entre sectores empresariales hacen necesario, por ejemplo, que un directivo cuente con relaciones personales en otros países o en áreas de actividad diversas. De hecho, el mercado laboral valora esta capacidad como uno de los aspectos básicos en los procesos de selección de directivos entre las mayores empresas. La adaptación al cambio y una visión estratégica pasan a ser obligatorias y prácticamente decisivas, "Hacer lo mismo" o "seguir igual" son expresiones desterradas de la argumentación empresarial.

Ciertamente, muchas oportunidades para innovar o para desarrollar nuevas oportunidades de negocio consisten en enfocar los procesos empresariales, la manera de hacer las cosas, de una forma diferente, diversa de las convenciones. Uno de los ejemplos recientes más claros es la distribución de productos de consumo a través de Internet, sector que ha nivel mundial se ha desarrollado de una manera que hace unos años ni si quiera imaginaríamos, es mas que parecería sacada de las películas. No obstante, la cada vez más veloz evolución de los cambios hace más necesario, si cabe, el desarrollo de una visión estratégica que permita identificar la actividad nuclear de una empresa, sobre la base de las necesidades satisfechas a sus clientes o usuarios.

El tener un espíritu emprendedor tiene que ver con el hecho de la adopción de un punto de vista empresarial, y no puramente administrativo, es una de las facetas más exigidas al directivo de empresa. Este hecho tiene un reflejo evidente en la reestructuración organizativa que se está llevando a cabo en muchas empresas a raíz de fusiones, adquisiciones, etcétera. Su objetivo es dotar de mayor responsabilidad y capacidad de decisión a las unidades de negocio, en detrimento de los órganos de decisión corporativos.

La progresiva apertura de los mercados internacionales demanda de los directivos una marcada capacidad para operar y conducirse en entornos multiculturales. Esto se manifiesta, por ejemplo, en la exigencia de comunicarse, en muchas situaciones, empleando ­una versión pragmática del inglés manejable por directivos de procedencia diversa­ que representa la lengua franca del mundo empresarial. Por lo tanto, el manejo de dicha lengua se ha convertido en una herramienta imprescindible para el futuro directivo.

El uso de un idioma común ha sido, por ejemplo, uno de los factores que más ha ayudado a la ingente inversión directa de empresas españolas en Latinoamérica en los últimos años.
Será necesario dominar, como mínimo, dos idiomas correctamente; tres es un número razonable, y con cuatro ya te puedes desenvolver con tranquilidad. Lo más adecuado para dominar cualquier idioma es pasar una temporada en ese país. El inglés sigue siendo líder en el ranking de idiomas. Le siguen el francés y alemán, aunque lo fundamental es tener conocimiento de la lengua que se habla en el país de origen de la multinacional. Los futuros directivos españoles cuentan con una ventaja: saben castellano, el tercer idioma del mundo y el principal en América Latina, una zona de inversión más relevante cada día.

Además del dominio de idiomas, también se exige el respetar la idiosincrasia de los clientes o socios de diferentes culturas. Por otro lado, la sensibilización de los directivos hacia los problemas éticos, tanto internos como externos a la empresa, es otro aspecto que progresivamente está siendo valorado por los inversores, por los clientes y por el resto de la sociedad. Indudablemente, las características anteriores apuntan a un perfil de directivo muy distinto del gerente de hace varias décadas, cuyo patrón se ajustaba en mayor medida al control y la supervisión.
Motivar y generar confianza, apertura hacia la innovación, capacidad para comunicar eficazmente ­los directivos consumen la mayor parte de su tiempo hablando con otras personas­ y visión estratégica para emprender cambios son todas ellas facultades, de naturaleza más política que gerencial, que dibujan un nuevo estilo de liderazgo. La preparación universitaria debe buscar un amplio campo de aplicación y universalidad en los conocimientos. Orientar adecuadamente a los jóvenes que pretenden iniciarse en el mundo empresarial, así si un individuo estudia una carrera, hay que procurar que esté relacionada con la empresa en la que se pretende trabajar. Se puede dar el caso de estudiar filología hispánica y acabar siendo el responsable de una empresa de ordenadores, aunque no es lo normal. Más que los estudios universitarios en sí, lo relevante es poseer una buena formación y mucha iniciativa personal.

La experiencia profesional es un factor imprescindible ya que, para ser directivo, se debe conocer al detalle los entresijos de la empresa. Se valora más que cualquier estudio previo. Al final, cuando se este sentado en un sillón tomando decisiones, habrá acumulado suficiente información y conocimientos para resolver los problemas. Una vez en la empresa, aprovechar el tiempo y absorber cada nueva idea que surja. Tomar iniciativas, ya que la mejor forma de demostrar que se vale es haciéndose imprescindible. Luego, paciencia, que los ascensos siempre llegan.

No hay un umbral mínimo de edad, pero tampoco máximo. Según los expertos, el gerente del siglo XXI puede tener desde los 30 hasta los 65 años. Suponiendo que se han realizado los estudios con éxito, que se ha hecho un master y que se ha estudiado en el extranjero, no se podrá entrar a trabajar en una compañía hasta los 25 años. No es normal, por lo tanto, acceder a un alto cargo antes de los 30 porque, hasta esa edad, no ha terminado la ubicación en la empresa.

En cuanto al sexo, es una cuestión que ya está superada. El porcentaje de ofertas de trabajo que tienen en cuenta el sexo del solicitante no supera el 1,5%, mientras que el resto, un 98,5%, no lo especifica como criterio de selección; dato extrapoladle a los directivos. Incluso el sexo se tiene en cuenta, pero en su carácter de discriminación positiva hacia las mujeres.
Actualmente, ellas son mayoría en las aulas universitarias y, como es lógico, tienen más posibilidades de hacerse con un puesto directivo. Las empresas tienen una especial predisposición a adaptarse al entorno social que le rodea y éste se encuentra dominado por las mujeres. Aun así, algunas empresas consultadas indican que la mujer tiene que demostrar día a día que es válida para el puesto, situación que no se da con los hombres.

Con conocimientos en informática, pero sin ser un informático. Los ordenadores son una herramienta de trabajo que se debe emplear con la mayor soltura posible en el trabajo. Es indispensable saber navegar por Internet y tener los conocimientos suficientes para que no sea el número de teléfono del ingeniero de sistemas el mas marcado. Sería inútil detallar los programas que son necesarios conocer, porque la informática se va renovando día a día. Eso sí, no hay que dejar pasar cualquier novedad que surja.
Debe tener un conocimiento profundo de los modelos de negocio, tanto de las empresas como de los pequeños comercios. Para ello, tiene que saber escuchar a la persona que está al otro lado, pero no de forma pasiva, sino reaccionando. Otro aspecto consiste en sentir pasión por el negocio del que formas parte. Si tiene lo que los americanos denominan passion for the bussines (pasión por el trabajo), las dos primeras condiciones vienen solas.
3. Conclusiones
El cambio de milenio es una buena oportunidad para reflexionar sobre las habilidades características que el nuevo entorno empresarial demanda de los directivos.
Los directivos del siglo XXI serán similares a los de la década de los noventa, pero no iguales. La preparación será diferente y las formas de trabajo variarán. Idiomas, estudios, conocimientos informáticos y capacidad de comunicación son algunos de los aspectos a tener en cuenta para ser un directivo. Lo primero es tener ganas de conseguir el cargo; después, mucho sacrificio. La mejor medicina es la confianza y la peor la infravaloración personal o el desánimo.
Las características que hoy conocemos son útiles, pero cada vez se tornaran mas inseparables; deberá ser estratega, pero al tiempo organizador y líder, pero para poder organizar necesita saber hacia donde va, como va a organizarse, y en cada etapa saber ser líder, según se lo vaya exigiendo cada época de la historia, aunque a lo largo de la existencia del hombre en la tierra el líder siempre ha sido característico sobre los demás.
Deberá pues saber de todo lo bueno un poco, pero también conocer de las cosas malas que pueden afectar una organización, y ser consciente de que a medida que avanza el tiempo además de presentársele en el camino herramientas útiles para sobrellevar cualquier adversidad, aparecen también puntos negros que opacan el panorama.
Hay que saber combinar en la proporción perfecta, habilidades técnicas, personales, especificas, y generales; “la idea es concebir una máquina perfecta para la dirección con todos los conocimientos en cuanto a la administración se refiere, pero con mucho de corazón, y carisma entre las personas”.
Aporte: Dr.  Eustiquio Aponte
 

Gerencia y Liderazgo en el nuevo milenio 5.8

LOS DESAFÍOS DE LA GERENCIA PARA EL SIGLO XXI
 
El concepto de administración ha ido evolucionando por medio de diferentes movimientos de ideologías administrativas, como una serie de teorías aplicadas al funcionamiento de los negocios. Durante el siglo pasado, surgieron nuevos paradigmas que rompen con estos esquemas, y muestran nuevas teorías administrativas, planteadas como fundamentos no sólo para el manejo de negocios y organizaciones, sino para el manejo personal, es decir, pautas para desarrollar y progresar individualmente.
 Por esto, fue necesario cambiar el esquema de “uniformidad” en el que se basaban, pues así como las personas tienen diferentes principios, habilidades y objetivos, también los tienen las organizaciones, y las anteriores teorías no permitían su desarrollo a partir de estos. Los nuevos esquemas que se proponen, no rechazan el cambio, sino que sugieren enfrentarlo y adelantarse a él, convirtiéndolo no en un peligro sino en una oportunidad de aprender y de fortalecer la institución, con el fin de sobrevivir y de convertirse en “líder de cambio”.
Por otra parte, las organizaciones se ven obligadas no sólo a producir, sino a innovar sus procesos y a mejorar sus servicios por medio de la instalación de nuevas tecnologías y de la capacitación, haciéndolas más competitivas y sostenibles en el mercado. Esto implica enfrentarse a un mercado globalizado, pues una empresa fragmentada, no está en capacidad de afrontar los problemas, retos y desafíos que se presentan. Este auge de globalización, ha hecho que la economía a nivel mundial, logre integrar mercados, y por lo tanto, destruir fronteras geográficas y políticas, haciendo de la globalización, una forma para lograr competitividad y cooperación entre países, sectores y mercados.
 Estas tendencias, hacen que las organizaciones creen estrategias para cumplir con dichas exigencias y estar preparados para los ajustes que deben hacer, con el fin de sostenerse y acomodarse a la “continua cinética del mundo”, y especialmente, a los cambios políticos y económicos que la pueden afectar, pues también depende de estos. Por esta razón, la estrategia se debe basar en realidades, de otra forma, sería muy difícil llevarlas a cabo.
 Es importante aprovechar todo el potencial de la organización para innovar y diversificar su producción, así como adquirir mayores y mejores sistemas de información, y de esta forma, aprendiendo, de esta forma, a organizar la información como su recurso clave, con el fin de poder analizar todos los aspectos y esquemas existentes en la organización, permitiendo generar soluciones y tomar decisiones correctas.
 Para poder hacerlo, se deben analizar los procesos de transmisión de información, pues de estos depende gran parte del éxito de la organización y gracias a su uso correcto podemos llegar a mejores resultados. En el logro de este fin, se han desarrollado diferentes instrumentos tanto tecnológicos como sistemáticos, que facilitan la obtención y el manejo de la información. Teniendo en cuenta la significativa influencia de diferentes aspectos externos, el autor, plantea diferentes factores que pueden causar efectos en la organización.
Uno de los aspectos principales, es el esfuerzo y la capacitación de los trabajadores, pues el logro de las metas propuestas por la organización, depende en gran parte de la calidad de su trabajo, y de la puesta en práctica tanto de su experiencia como de su pensamiento innovador. En este punto, la gerencia debe influir significativamente, al tratar de hacer que los empleados se sientan a gusto al aportar sus conocimientos en la organización. Aquí, “el desafío central será hacer productivos a quienes trabajan con el conocimiento”
 Por otra parte, uno de los factores externos que pueden influir, son las cifras de natalidad en los últimos años, por diferentes causas, lo que genera temor en diferentes sectores, pues puede debilitar algunos como los sistemas de pensiones, seguros, afectando también, aunque en una mínima parte, el presupuesto del Estado y creando incertidumbre acerca del sostenimiento de la mano de obra en próximas generaciones. Existen otros aspectos, como las medidas de comercio exterior, y factores especialmente de índole político, que influyen en mayor o menor grado en las organizaciones.
 Por último, creo que el desafío consiste en integrar los aspectos tanto internos como externos que afectan o de alguna manera se involucran en la organización, pero para lograrlo, es necesario que cada miembro de la organización, se comprometa con asumir su comportamiento y sus funciones, y con dirigir sus habilidades y experiencias hacia el éxito de su organización, sin pasar por alto los principios y fundamentos en los que esta se soporta, y estando al tanto de los cambios, problemas y alternativas que surgen, con el fin de reflejar en la organización, un pensamiento y un desempeño integral y competitivo

DESAFÍOS GERENCIALES PARA EL NUEVO SIGLO
En mi concepto, en este libro el autor quiere plantear la relación entre las actuales ideologías administrativas, la tendencia a la globalización, La preparación para adelantarse y liderar el cambio, y los componentes humanistas y personales, como un desafío para quienes tienen en sus manos el funcionamiento y el éxito de los negocios y organizaciones. Pues la gerencia es el órgano distintivo de toda organización, y de esta depende, en gran parte, la economía y la comunidad moderna, pues, como lo define Drucker: “El centro de una sociedad, .....es la institución, administrada como el órgano de la sociedad que está para producir resultados, y la administración es la herramienta específica, la función específica, el instrumento específico que capacita a la administración para que produzca resultados”.
 Tal desafío consiste básicamente en la integración, la diversificación, la innovación, y la creación de estrategias que permitan asumir los cambios, y desenvolverse fácilmente en los mercados mundiales. Para lograrlo, es necesario desprenderse de las antiguas concepciones administrativas que se dedicaban a crear estructuras y jerarquías, buscando únicamente resultados operativos, haciendo a las empresas débiles y renuentes al cambio.
La administración, hoy en día, se debe apoyar en el funcionamiento de las empresas, a partir de fines comunes, a nivel interno, por parte de quienes la componen, y a nivel externo, con el fin de integrar intereses políticos y sociales, consolidando la empresa en el mercado. Este conocimiento e integración de factores influyentes en la empresa, es lo que se denomina globalización. El propósito de la gerencia, desde un “punto de vista globalizado”, es por tanto, la creación de planes y objetivos, basados en el análisis de todo lo que afecte a la institución aunque sean aspectos exteriores que no se encuentren bajo el control de la institución.
 Esto sugiere, mantenerse al tanto de los cambios que se producen, pues aunque los cambios no se pueden administrar, si es posible verlos como oportunidades para encontrar el éxito, para que esto sea posible, Drucker formula algunas pautas que faciitan este proceso, y que a demás, contribuyen con un mejoramiento continuo y sistemático de la empresa, las principales, en mi concepto, son: abandonar el ayer, es decir no quedarse en el pasado, sino aprender de él y tener una visión realista de las situaciones, el mejoramiento de la organización, lo cual se debe hacer poco a poco, pero siendo persistente, y por último, el aprovechamiento del éxito, es decir verlo como una oportunidad.
También se debe pensar buscar el sostenimiento de la fuerza laboral, para asegurar la prosperidad y la supervivencia futura de las empresas en las economías desarrolladas, este desafío consiste en pensar más en la productividad de la práctica de los conocimientos de las personas, y no en la rentabilidad que logra la empresa por medio de este trabajo, pues así, se eleva la productividad del trabajo cimentado en el conocimiento y de quien trabaja con él.
 La aparición de nuevas tecnologías y la tendencia a la globalización conllevan una serie de cambios que afectan a todas las empresas y plantean nuevos retos a los empresarios. Peter F. Drucker e Isao Nakauchi, dos de los grandes pensadores y especialistas en management actual, confrontan sus opiniones y juicios sobre la situación presente y sobre el futuro inmediato, desde perspectivas sensiblemente distintas. Este libro es un ameno diálogo entre Oriente y Occidente en el que van surgiendo todos los problemas, retos y desafíos a los que debe enfrentarse el empresario actual en un mundo en constante cambio y evolución.
Más allá de todo prejuicio y por encima de ideologías, la actual convivencia de la tecnología más avanzada con los valores humanistas tradicionales de nuestra civilización exige una meditación serena pero profunda acerca del presente y el futuro.


Aporte: Dr.  Eustiquio Aponte

Gerencia y Liderazgo en el nuevo milenio 5.7

Modernidad y Postmodernidad
 
El término posmodernismo o posmodernidad designa generalmente un amplio número de movimientos artísticos, culturales, literarios y filosóficos del siglo XX, definidos en diverso grado y manera por su oposición o superación del moderno. En sociología en cambio, los términos posmoderno y posmodernización se refieren al proceso cultural observado en muchos países en las últimas dos décadas, identificado a principios de los 70, esta otra acepción de la palabra se explica bajo el término posmaterialismo.
Las diferentes corrientes del movimiento posmoderno aparecieron durante la segunda mitad del siglo XX. Aunque se aplica a corrientes muy diversas, todas ellas comparten la idea de que el proyecto modernista fracasó en su intento de renovación radical de las formas tradicionales del arte y la cultura, el pensamiento y la vida social.
Uno de los mayores problemas a la hora de tratar este tema resulta justamente en llegar a un concepto o definición precisa de lo que es la posmodernidad. La dificultad en esta tarea resulta de diversos factores, entre los cuales los principales inconvenientes son la actualidad, y por lo tanto la escasez e imprecisión de los datos a analizar. Como también la falta de un marco teórico válido para poder analizar extensivamente todos los hechos que se van dando a lo largo de este complejo proceso que se llama posmodernismo. Pero el principal obstáculo proviene justamente del mismo proceso que se quiere definir, porque es eso precisamente lo que falta en esta era: un sistema, una totalidad, un orden, una unidad, en definitiva coherencia.
Se suele dividir a la posmodernidad en tres sectores, dependiendo de su área de influencia. Como un periodo histórico, como una actitud filosófica, o como un movimiento artístico. Histórica, ideológica y metodológicamente diversos, comparten sin embargo un parecido de familia centrado en la idea de que la renovación radical de las formas tradicionales en el arte, la cultura, el pensamiento y la vida social impulsada por el proyecto modernista, fracasó en su intento de lograr la emancipación de la humanidad, y de que un proyecto semejante es imposible o inalcanzable en las condiciones actuales. Frente al compromiso riguroso con la innovación, el progreso y la crítica de las vanguardias artísticas, intelectuales y sociales, al que considera una forma refinada de teología autoritaria, el posmodernismo defiende la hibridación, la cultura popular, el descentramiento de la autoridad intelectual y científica y la desconfianza ante los grandes relatos.

Post modernidad

1. Introducción: ¿Ha dejado de ser moderna nuestra era?
2. ¿Qué entendemos por modernidad?
3. ¿Cuáles son las características esenciales de la post modernidad?
4. ¿Y la “desconstrucción” de la modernidad en los países hispanoamericanos?
5. ¿Cuáles son las consecuencias de la post modernidad?
6. Conclusión

7. Notas

Introducción: ¿Ha dejado de ser moderna nuestra era?
Hace dos años, las señales del calendario nos indicaron que íbamos llegando a las puertas de un nuevo milenio. Pero los acontecimientos nos revelaron que ya habíamos entrado en él. ¡Tan acelerada es la velocidad de nuestro tiempo! Mirábamos hacia atrás y nos percatábamos de que ya íbamos transitando en una época diferente al Siglo XX. El avance de la tecnología revelaba que, en los países desarrollados, el tiempo había cambiado. La historia de la humanidad informaba que, en el último cuarto de ese siglo, se habían suscitado transformaciones mayores que en toda la historia del género humano. ¿Para bien o para mal...?
Los analistas, como testigos de esos cambios, han tomado partido en el debate de las opiniones: ¡No terminan de ponerse de acuerdo! Para unos, se trata del fin de la modernidad. Para otros, de una anti modernidad; para otros más, de una modernidad diferente a la imperante desde los siglos XIII y XV. En lo que sí están seguros es que, mientras dura la discusión, el mundo sigue desarrollando una nueva imagen: Ya no es la imagen ostentada en la modernidad. En los países desarrollados, nuestra era ha dejado de ser moderna. Sin embargo, en los países de las pequeñas economías, calificados con el eufemismo de “países en desarrollo” aun con las persistentes recesiones, tal vez nunca lo han sido totalmente.
¿Qué entendemos por modernidad?
La época que, en Europa, sucedió a la Edad Media. En los países desarrollados, la modernidad entró prácticamente en la historia cuando Europa salió de esa era. La modernidad es originaria de una época envejecida en el transcurso de la Historia. Como concepto, tiene sus orígenes en los escritos del escritor latino Flavio Magno Aurelio Casiodoro (años 480-570 ó 575) Este escritor fue el primero en emplear la palabra modernus de modus en el sentido de lo que ha acontecido recientemente. Del latín fue tomada la palabra con la traducción de ‘moderno’ y con el sentido de ‘hace un momento, ahora mismo’ y, como adjetivo, con el significado de algo nuevo que entra en conflicto con lo antiguo.
De la palabra ‘moderno’ derivó la palabra ‘modernidad’. En el siglo X, la palabra había sido objeto de controversias en las polémicas filosóficas y religiosas. Eduardo Valenti Fiol, al referirse a los elogios y reproches, comenta que, “(...) implica que los moderni son espíritus abiertos y antirrutinarios, que gustan estar al corriente de los últimos descubrimientos o de las teorías más nuevas, o bien se sobrentiende en él un velado reproche de ligereza y de aquel amor a la novedad. (...)” (15:21)
Desde el siglo VI, existe conciencia de lo moderno como idea y, desde el siglo X, como fenómeno literario. Pero la modernidad, como fenómeno social, no apareció sino hasta algunos siglos después. Blas Matamoros dice que “ (...) la modernidad puede entenderse como un plexo de valores que se organiza a partir del Renacimiento <<entre los siglos XIII y XV>> y se refuerza con la Ilustración (en el siglo XVIII)” (10:24) Entre esos valores, se afianzó en la racionalidad y la libertad con base en la ciencia y la técnica construida por el ser humano. En Europa, durante la época del Renacimiento, se manifestó en una nueva estructura social con grandes cambios científicos, políticos y técnicos. Sin embargo, en el último cuarto del siglo XVIII, ya revelaba su decadencia y anunciaba su fin: Como causas de este fenómeno, se menciona a las revoluciones francesas, las ideas de los escritores franceses Juan Jacobo Rousseau, Francisco María Arouet (Voltaire) y Carlos de Secondat (Barón de Montesquieu), la racionalidad de los enciclopedistas y de quienes opinaron que la presencia de la razón, en la Historia, conducía a la revolución y a la transformación de las estructuras sociales. 
¿Qué es ese fenómeno llamado post modernidad?
La construcción de un mundo diferente al mundo donde amanecimos ayer. En los años recientes, el tema de la post modernidad ha sido divulgado en los países. Sin embargo, puede resultar interesante agregar otras reflexiones acerca de su esencia, de su geografía y de sus consecuencias en los países hispanoamericanos.
Al hablar de post modernidad, es necesario hacer referencia al prefijo ‘post’ con significado de posterioridad en el tiempo respecto de un acontecimiento. Es obvio que no puede haber post modernidad cuando no hay modernidad. Esta información, aparentemente baladí, adquiere importancia cuando se analiza la post modernidad para los países hispanoamericanos.
Para referir la post modernidad, Jean François Lyotard recurre a elementos inmateriales. Tomando en consideración esos elementos, dice: “Postmodernismo indica simplemente un estado de alma, o mejor un estado de espíritu. Podría decirse que se trata de un cambio en la relación con el problema del sentido: diría simplificando mucho, que lo moderno es la conciencia de la ausencia de valores en muchas actividades, si se quiere, lo que es nuevo sería el saber responder al problema del sentido.” (16:69) Con base en esa opinión, podría afirmarse que la post modernidad surge como un síntoma de la caducidad del funcionamiento legítimo de los fenómenos de la modernidad. Pero... ¿No puede suceder como una consecuencia de la transformación de las economías mundiales impulsadas por las naciones hegemónicas? No es una suposición.
En la historia de la humanidad, las naciones constituidas en centros con hegemonía han formulado las normas de comportamiento económico para las naciones ubicadas en las periferias tradicionales y consideradas actualmente como naciones de economías subalternas respecto de las naciones hegemónicas. Frederic Jameson, profesor de Literatura e Historia de la Conciencia en la Universidad de California, asoció la post modernidad con los fenómenos socioeconómicos surgidos en los años recientes: Dice que la post modernidad es un “concepto periodizador” que tiene como función relacionar los nuevos rasgos formales en la cultura con el nuevo tipo de vida social y el nuevo orden económico. A ese fenómeno se le ha llamado “modernización, sociedad post industrial o de consumo, sociedad de los medios de comunicación o capitalismo multinacional.” (7:167) Este autor se refiere al nuevo momento del capitalismo desde el boom en Estados Unidos de América en los finales de los años 40s y principios de los 50s y en Francia a partir de la quinta república en 1958.
La post modernidad tiene un carácter imperativo derivado de la revolución científico – tecnológica, la globalización de las comunicaciones y los mercados y la competición en los mismos basadas en el progreso técnico. Al encontrar el origen de la post modernidad en la economía mundial, algunos autores han visto una imposición del sistema financiero mundial. James Morgan, en el Financial Times, opinó que el post modernismo “está orquestado por el Grupo de los Siete, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Acuerdo General sobre Tarifas y Comercio” en un sistema de gobierno indirecto que involucra la integración de lideres de países en desarrollo en la red de la nueva clase dominante.” (5:222) Algunos autores, basados en el acontecer científico y en el pensamiento filosófico, hacen observar que aún persisten los modelos y paradigmas de tiempos pasados. Con ese criterio, opinan que la llamada post modernidad no es más que modernidad. Fernando Mires opina que la “ciencia moderna es todavía cartesiana” aunque “Descartes se ha convertido en uno de los chivos expiatorios de la postmodernidad; (11:165) (...) Que la física de Isaac Newton, en muchos aspectos, está todavía vigente.” (11:166)
Ante la controversia respecto de la legitimidad de la post modernidad, algunos autores creen que sería más apropiado hablar de “meta – modernidad” o de “trans – modernidad” Consideran que la llamada post modernidad trasciende más que sustituye a la modernidad. Sin embargo, el concepto de la post modernidad conduce a un nuevo orden económico: La economía mundial, el sistema transnacional de producción de bienes y servicios que trasciende el sistema característico del capitalismo moderno traído desde la época de la revolución industrial.
¿Hubo una anticipación de la post modernidad respecto del siglo XXI?
Hubo un atraso respecto del siglo XX. La post modernidad nace cuando muere el siglo. El nombre fue empleado sistemáticamente, por primera vez, en el año 1971 por Ihab Jassan aplicado a la literatura. De ahí irradió hacia el campo de las ciencias sociales, la Filosofía, la Semiología y la Arquitectura. Jean François Lyotard, al referir la condición post modernista dijo: “Designa el estado de la cultura después de las transformaciones que han afectado a las reglas de los juegos de la ciencia, de la literatura y de las artes a partir del fin del siglo XIX.” (8:7) Alejando Serrano Caldera, filósofo nicaragüense, dijo que la hipótesis de Lyotard consiste en que “el saber cambia de estatuto al mismo tiempo que las sociedades entran en la edad llamada postmoderna. Ese paso ha comenzado cuando menos desde fines de los años 50, que para Europa señalan el fin de la reconstrucción.” (14:188)
¿Cuáles son las características esenciales de la post modernidad?
El concepto de “desconstrucción” de Jacques Derrida constituye la clave. Algunos autores coinciden en la idea de la “desconstrucción” de los modelos y paradigmas de la modernidad. Unos se apoyan en bases filosóficas; otros se basan en posiciones de naturaleza económica. Hal Foster dice que “un postmodernismo resistente se interesa por una desconstrucción crítica de la tradición” Welmar, referido por Craig Owens, habla del “impulso general desconstructor”. La Post modernidad es un movimiento de “desconstrucción” y “desenmascaramiento” de la razón ilustrada como respuesta al proyecto modernista y su consiguiente fracaso. Considera que esa “desconstrucción” expresa: “a) un rechazo ontológico de la filosofía occidental, b) una obsesión epistemológica con los fragmentos y fracturas, y c) un compromiso ideológico con las minorías en política, sexo y lenguaje. (13:14 – 40) Georges Balandier ve el post modernismo como “un movimiento de desconstrucción, de puesta en piezas de la jerarquía de los conocimientos y de los valores, de todo lo que contribuye a una formación de sentido, de todo lo que ha sido construido en paradigma o en modelos.” (1:139)
Giani Vattimo Vigo también fundamenta su posición en el concepto de “desconstrucción”; pero no lo hace sobre bases de Filosofía sino de Economía; relaciona la post modernidad con el sistema económico – político. Para este autor, “La post modernidad no es sólo desconstrucción de los paradigmas de la modernidad, de la concepción moderna del mundo y de la sustitución del lenguaje moderno por el postmoderno, sino que es, aunque no lo propongan expresamente y aunque en algunos casos no lo mencionen los teóricos, la formación de un nuevo sistema de vida cultural y social; de una nueva forma de producción, la producción transnacional, de una nueva organización capitalista, el mercantilismo corporativo y de una nueva concepción; Estado Nación a través de la transnacionalización jurídico – institucional.” Si el criterio de la “desconstrucción es aceptado, se puede compartir la idea referente a que la caracterización de la postmodernidad parte de la “desconstrucción” de un modelo de mundo para construir otro modelo donde se opera el cambio de la organización de la economía mundial, de la vida social, de la ideología, de la política y, con ellas, la de la cultura y el arte.
La “desconstrucción” de los valores de la post modernidad implica, fundamentalmente, la creencia en la muerte de la razón, el afianzamiento del nihilismo y la sustentación de la teoría del fin de la Historia. Con esta teoría, se propone la caducidad de órdenes importantes de la vida de las naciones: El progreso, la política y las vanguardias literarias.
La muerte de la razón. Se anuncia cuando, en la post modernidad, se empieza a dudar de la razón y se inventa el concepto de “postracionalidad”; se hace observar cuando los post modernistas desconfían de la “razón instrumental” tomada, por la humanidad, como legado de la Ilustración. Al respecto, Josep Picó dice: “ Esta forma de razón afecta e invade toda la vida social y cultural, abarcando todas las estructuras económicas, jurídicas y administrativas, burocráticas y artísticas.” (12:189) Habermas, refiriendo a Weber, destaca que la modernidad cultural traería la <<separación de la razón sustantiva expresada en la religión y la metafísica en tres esferas autónomas>> que serían <<la ciencia, la moralidad y el arte>>; ya que el proyecto de modernidad formulado por los filósofos de la Ilustración consistía en sus esfuerzos por desarrollar la ciencia objetiva, la moralidad, las leyes universales y el arte autónomo de acuerdo con su lógica interna. (16:191)
La idea de la muerte de la Historia: Ha sido destacada en la teoría de Francis Fukuyama (un filósofo – funcionario público al servicio del Departamento de Estado de Estados Unidos de América en el Departamento de Política Exterior) Este funcionario toma algunos conceptos del filósofo Hegel; se basa en acontecimientos suscitados en Europa Oriental y plantea su tesis respecto de que “La historia ha concluido al llegar el espíritu al reino de la libertad y la necesidad, el que históricamente corresponde al Estado liberal y a la economía capitalista.” (14:187)
Los conceptos del fin de la Historia y la post modernidad han sido compaginados en un manual dogmático editado con signos ocultos por naciones patrocinadoras de la “transnacionalización”. Con respecto al tiempo pasado, como no es posible destruir esta categoría, los teóricos de la post modernidad recurren al silencio. En la actualidad, se cree que la Historia no se repite aunque, en los territorios ocupados actualmente por Mesoamérica, los mayas creían que los acontecimientos se repiten cíclicamente. Tal vez los sucesos no vuelvan a ser exactamente como acontecieron en el pasado; pero sus rasgos y sus elementos superviven y se proyectan hacia el futuro.
La teoría del fin de la Historia ha sido debatida por pensadores latinoamericanos. Al referirse a ella, Serrano Caldera cita a Leopoldo Zea con el texto donde este autor visualiza la secuencia de la Historia: “ (...) se ha iniciado una segunda etapa de la historia universal, la de la realización de la libertad como expresión propia del hombre sin rebajamientos que aplacen su posibilidad. No es así el fin de la historia, sino el auténtico inicio de la historia.” (19:208)
Una de las críticas post modernas acerca de la Historia, en opinión de Luis Brito García, puede tener tres significados: 1. Negación de una lógica en los procesos históricos. 2. Negación de la idea de progreso. 3. Doctrina del fin de la Historia con la tesis referente a que el cambio social y político se ha detenido. Si se afirma la negación del progreso, surge una reflexión: La post modernidad no constituye un progreso genuino de la humanidad en los países de economías subalternas respecto de las naciones con hegemonía. Por otra parte, los acontecimientos en varias regiones del mundo permiten negar el fin de la Historia. En todo el mundo, y de manera parcial en Latinoamérica, ha habido sucesos que se vienen transmitiendo a través del tiempo: Son acumulaciones históricas.
En oposición a la teoría del fin de la Historia, la misma da testimonio de la permanencia. Puede ser que el tipo de Historia oficializada por los gobiernos al servicio de la clase dominante haya entrado en un estado de crisis; pero la verdadera historia humana vivirá mientras exista el ser humano con la conciencia del transcurrir del tiempo. La teoría del fin de la Historia ha sido compaginada con la idea de la “desconstrucción” de los modelos y paradigmas de la modernidad:
Desde el punto de vista de la Filosofía. La post modernidad propicia el nihilismo. Francisco Umbral dice: “En lo que ha dejado de creer la post modernidad, precisamente, es en la especulación filosófica, o metafísica.” (15:179) También reprime la epistemología como base del conocimiento científico. Al respecto, Albretch Welmer opina que “el momento de la postmodernidad es una especie de explosión de la episteme moderna, explosión en la que la razón y su sujeto como guardián de la “unidad” y del “todo” saltaban hechos pedazos.” (18:18)
Desde el punto de vista de la comunicación: La post modernidad emite los mensajes de la muerte de las ideologías y de la lealtad a los valores existentes y la cotización de los mercados. Para la emisión de esos mensajes, propugna el relativismo para los códigos (excepto los del conocimiento computarizado), por la impersonalizada del emisor, por el aniquilamiento del destinatario al tener negado su estatuto como dueño de la razón, por la reducción del canal al no tener aptitud para transmitir los mensajes seleccionados.
Desde el punto de vista de la política: La post modernidad proclama el fin basada en un supuesto: El agotamiento de la ideología. Con esa visión, concibe la idea de la agonía del Estado y de la política. Pero... aquí surge otra contradicción: No obstante la tesis de la “agonía de los Estados” la post modernidad aboga por un Estado: El Estado liberal, disfrazado de neo liberal, que agonizó en el siglo XIX.
Desde el punto de vista del arte: La post modernidad señala el fin de las vanguardias basada en los criterios respecto de la estética: Rechazo de la función crítica del arte. Intenta neutralizar la canalización de la expresión del pensamiento filosófico y científico a través del arte; rechaza los valores de funcionalidad, racionalidad y austeridad con base en la separación de la razón en el arte. En el contexto de esas acciones, surge otra contradicción: Mientras el arte, la literatura, el cine y el lenguaje son víctimas de la “desconstrucción”, la realidad conduce a formas históricas que, en vez de fragmentarse, se agrupan en modelos de globalización construidos en los centros hegemónicos en el mundo.
¿Y la “desconstrucción” de la modernidad en los países hispanoamericanos?
La teoría de la “desconstrucción” es la clave. Pero, si el concepto es aplicado a Latinoamérica, la post modernidad ocasiona dudas para su aceptación. No se puede “desconstruir” lo que no ha sido construido totalmente. Tampoco se puede “desconstruir” lo que ya fue derribado. Para asumir que hay “desconstrucción” es necesario reconocer que los modelos y los paradigmas de la modernidad están construidos con los criterios imperantes en los países donde la modernidad ha alcanzado su máximo desarrollo. Este no es el caso general de Hispanoamérica.
En la región hispanoamericana, la modernidad sólo está instalada de acuerdo con los modelos impuestos por los españoles del descubrimiento y la conquista de las regiones conocidas actualmente como la América Hispana. Para los objetivos de los conquistadores, era necesario asumir que la civilización importada desde España vendría a modernizar a los pueblos descendientes, en muchos casos, de las altas civilizaciones como es el caso de la civilización maya en Mesoamérica considerados, por ellos -¡Qué paradoja!- como tribus bárbaras. Para satisfacer los intereses de la metrópoli, materializados en “oro, gloria y evangelio”, las hordas de soldados invasores y el séquito de clérigos medievales, modernizados al estilo europeo, tuvieron necesidad de desconocer los avances culturales de los pueblos conquistados. Con ese criterio, los modelos de explotación de la agricultura, de la minería y de la construcción de templos y mansiones para los conquistadores constituyeron trasplantes de la Edad Media feudal con un agravante: La relación de producción de bienes y servicios no fue establecida entre un Señor Feudal y sus vasallos o Siervos de la Gleba sino entre un conquistador y sus esclavos. ¿Con qué autoridad puede llamarse modernidad a este sistema?
Algún tiempo después de la conquista española, los movimientos independentistas siguieron el modelo colonial: Los nuevos Estado – naciones fueron organizados como fuentes de productos para el comercio con las potencias coloniales anexadas a la modernidad. En esas condiciones, la racionalidad, la universalidad y el progreso, propios de la modernidad estuvieron al servicio de la metrópoli colonial. Ante esa situación, si se acepta la existencia de la modernidad, sólo se puede hablar de la imitación de una modernidad. Los modelos coloniales todavía no han sido “desconstruidos” totalmente. Pero tampoco ha sido subsanada la fractura de la sociedad colonial que dio paso a los Estado – naciones latinoamericanos.
En la actualidad, en muchos países de la región hispanoamericana, la modernidad todavía no ha devenido al nivel de los países industrializados. La Historia de Hispanoamérica revela procesos de modernización sin culminar en sociedades modernas. Los progresos sociales han sido muy escasos: Grandes estratos de la población tienen una calidad de vida inferior a la que tenían antes en oposición a una minoría social que incrementa sus niveles de vida: La distribución del ingreso es injusta. La pobreza aumenta. El estrato medio de la sociedad cae en la pauperización y el estrato de menores ingresos desciende a los niveles de la pobreza extrema.
En algunos países de Hispanoamérica, el sector agrícola todavía tiene subsectores con características feudales: Mantiene empresas que, aunque operan en un modo de producción capitalista, todavía conservan terratenientes con una versión de Señor Feudal arrastrada desde la Edad Media hasta la actualidad. En gran parte, el sector industrial no se ha modernizado para satisfacer los requerimientos de los mercados externos: Permanece en un estado de industria incipiente o con características de industria de envase. No tiene posibilidad de dar lugar a la industria pesada: Todo lo dicho anteriormente, acontece no obstante la riqueza de recursos naturales de los países. Con un avance hacia la post modernidad, algunos países de las pequeñas economías han importado la industria de maquila “transnacionalizada” motivada por la baratura de la mano de obra nacional. El sector comercio está fundamentado en la exportación de productos primarios y de materias primas producidas por el monocultivismo o cuasi monocultivismo (cultivos de pocos productos) En algunos países, apenas empieza la exportación de productos no tradicionales.
En las condiciones en que se encuentran los países hispanoamericanos, con las fisuras del sistema social actual, no se puede aspirar a una post modernidad genuina. Dentro del modelo de post modernidad global, los países de economías subalternas, ubicados en la periferia de los centros hegemónicos, sólo pueden ser el objeto de la post modernidad; pero no, los sujetos. Parece ser que la categoría de sujeto sólo está reservada para los países constituyentes de centros hegemónicos. En esas condiciones, también pareciera ser que el nihilismo de la post modernidad contaminara a los pensadores de la modernidad y que eliminara la fe en una post modernidad genuina. Al respecto, Luis Brito García dice: “La única postmodernidad latinoamericana posible sería la de ejercer su propia crítica de la modernidad, creando una versión autónoma y viable de la misma, equidistante de la imitación dependiente y del mero rechazo ciego que, en definitiva está condenado a la derrota.” (3:214)
 ¿Cuáles son las consecuencias de la post modernidad?
La evolución de la corriente modernista. Ningún ser humano puede impedir el transcurso del tiempo real: Aun cuando sostenga la tesis de categoría inventada. Con apoyo a esta idea, puede afirmarse que todas las corrientes sociales, técnicas o literarias se asemejan con los seres vivientes: Nacen, crecen, se desarrollan declinan y mueren; constituyen el sujeto reflexivo que actúa en el tiempo. Dentro de la categoría de corriente, la modernidad no puede constituir una excepción.
En el devenir histórico, resulta prevista la venida de un ‘post’. Que a este ‘post’ se le identifique con un nombre es solamente un acto de distinción dentro del conglomerado de eventos de la nueva era: No constituye el fundamento de un fenómeno. Lo principal es la esencia de la post modernidad.
La repercusión en distintos campos. La post modernidad repercute en el Humanismo en sus campos fundamentales: En la Filosofía, en la Literatura y en las otras manifestaciones de la Estética. Además, en la política.
En la Filosofía: El nihilismo orgánico, la muerte de la razón, la aniquilación del sujeto y el fin de la Historia. En un aspecto particular, los críticos han observado la afección de distintas categorías. El filósofo nicaragüense Alejandro Serrano Caldera, al comentar la tesis de la “desconstrucción” de modelos y paradigmas de la modernidad, se ha referido a la orfandad de categorías. Al respecto, dice: “No cabe duda que la desconstrucción es uno de los conceptos claves del pensamiento posmoderno y en su progresiva disolución nos deja en la total orfandad de categorías legitimadoras del saber, la verdad, el espíritu, la libertad. Es la abolición de los relatos y el fin de la historia como narración, como sujeto y como acontecer.” (14:191)
Otro aspecto es el afianzamiento del nihilismo: Se concreta cuando la post modernidad propicia la negación de toda creencia; revive un sistema del siglo XX con su finalidad de destruir las estructuras sociales de la modernidad. Al referirse a la post modernidad, Francisco Umbral dice: “En lo que ha dejado de creer la postmodernidad, precisamente, es en la especulación filosófica o metafísica.” (15:179) Por otro lado, se pierde los valores propugnados en épocas anteriores: El concepto de libertad, desde que el individuo es identificado (no como ser humano) con un número dentro de la masa social; el de identidad, cuando el sujeto es “standarizado”.
En la estética: El rechazo de la nacionalidad y la funcionalidad del arte, el rechazo a la función crítica de las artes. En relación con la literatura, los seguidores del post modernismo han sustentado un criterio determinista: A una situación determinada corresponde una literatura determinada acorde con el tiempo en que se produce. En la situación modernista, han visto factores negativos: La incertidumbre, el escepticismo, la disminución, la discontinuidad, la fragmentación, la crisis. Ante esa situación, han propuesto el concepto de “literatura desasosegada” y la reanudación del género histórico. Como es obvio pensar en términos de modernidad, no es el renacimiento del género histórico del siglo XIX. La nueva narrativa, basada en las formas del pastiche y el collage, propugna las narraciones de relatos autobiográficos, a veces, construidos con ironía e intención de diversión, con personajes sumidos en la inquietud y los problemas frente al mundo.
En resumen, la post modernidad propicia las novelas irónicas con temas cotidianos de tiempos recién pasados. Para abordar el tema histórico, se basa en la técnica narrativa de deformar la realidad para presentar una historia en esperpentos o, al menos, deformada que satisface los intereses extra literarios de los grupos de poder económico – políticos del mundo. ¿No es este fenómeno un reflejo de la teoría del fin de la Historia adoptada por los seguidores del post modernismo en épocas de globalización?
En la política: En los países de las economías subalternas, los conceptos de Estado – nación y de soberanía se debilitan -aún más de lo que están- cuando estos países abren sus fronteras para dar paso a la globalización de los mercados alrededor de un centro hegemónico mundial o regional. El post modernismo propugna la reducción del Estado a su mínima expresión; sustenta el criterio que no tiene ideología porque ésta ha muerto. Pero, en realidad, tiene tendencia hacia la derecha. Considera que los dirigentes políticos deben ser sustituidos por gerentes o, es más, por máquinas computadoras para tomar decisiones.
La globalización de los modelos sociales y culturales. En la época actual, no estamos solamente inmersos en un proceso de globalización de los mercados y de las comunicaciones, de la “transnacionalización” de los mecanismos financieros y de la internacionalización de la producción de bienes y servicios. Estamos involucrados en un fenómeno más amplio: La globalización de los modelos sociales, culturales y educativos transmitidos por las naciones hegemónicas como paradigmas actuales para la comunidad humana.
La tendencia a la robotización del ser humano. Los habitantes del planeta Tierra estamos viviendo en una cultura tecnológica. ¡Esto es bueno! Esta cultura, puesta al servicio de la humanidad, puede servir para elevar a potencia las capacidades del individuo y, en consecuencia, de la sociedad; pero... En el caso contrario... Puede constituir la mejor técnica para “robotizar” al ser humano. Si no se humaniza a la ciencia y a la técnica, y con ellas, a los procesos de producción de bienes y servicios, en los próximos siglos habremos “desconstruido” los modelos y paradigmas de la post modernidad (en los países en donde existan) para inaugurar otra nueva era para un planeta de robots.
Conclusión
¿Cuál debiera ser la posición de los hispanoamericanos?
Actuar con base en la actitud investigadora y el sentido crítico sin oponernos a los cambios originados en la evolución.
a. Dentro de la post modernidad, debemos propugnar una ciencia y una tecnología al servicio de la humanidad y con respeto a los valores humanos: No los valores humanos al servicio del poder político universal.
b. Frente al avance de la post modernidad, es necesario descodificar los signo – claves que pueden estar contenidos en los escritos. Estudiar, con sentido crítico, las teoría sustentadoras en general y, de manera especial, la Filosofía básica de la teoría del fin de la Historia y del proceso económico mundial.
c. La post modernidad, si es considerada como una corriente evolutiva, debe reportar
beneficios para las naciones con los descubrimientos científicos y el desarrollo de la tecnología; pero... ¿Para cuáles naciones? ¿Para las naciones con hegemonía en los centros económicos o para las naciones de economías subalternas ubicadas en la periferia de los centros hegemónicos? Debemos tener claridad respecto de que la globalización que, en teoría, propugna la existencia de un solo bloque mundial está formando, en la práctica, bloques antagónicos que recurren a la lucha comercial para conquistar a los mercados y para preservar los mercados cautivos.
d. Debiera pensarse una filosofía moral. Esta Filosofía debiera propiciar la humanización de los procesos manejados por robots en la producción de bienes y servicios; humanizar la competencia entre las naciones hegemónicas provocativas de luchas por el dominio de los mercados mundiales: Una Filosofía que restaure la actitud moral a partir de los problemas confrontados por las naciones de economías subalternas y de todas sus secuelas. Entre éstas secuelas, las desigualdades económicas excesivas en sus estratos sociales y, como consecuencia, la provocación de violencia y de guerras internas. Esta Filosofía no debiera ser producto del pensamiento aislado de un filósofo o de una nación. En esta era de la globalización, debiera idearse una corriente de pensamiento global para un bloque globalizado de naciones de economías subalternas y culturas influenciadas por países extranjeros. Dentro de ese bloque, debiera incluirse a las naciones latinoamericanas en general y, en particular a las de pequeñas economías. Para concretar el objetivo, debiera organizarse congresos de Filosofía –con el apoyo de otras disciplinas sociales- en el nivel regional; pero no, congresos para turistas – pensadores sino para pensadores ejecutivos del Pensamiento: Congresos de aplicación práctica.

Aporte: Dr.  Eustiquio Aponte

Gerencia y Liderazgo en el nuevo milenio 5.6

Competencias (o Habilidades) Gerenciales: Una Herramienta Indispensable para el Desarrollo Organizacional
Felipe Castro Aguilera / Prof: Loreto Marchant R.

INTRODUCCIÓN
 
Nuestra sociedad depende de instituciones y organizaciones especializadas para proveer los bienes y servicios que deseamos, estas organizaciones son guiadas y dirigidas por las decisiones de uno o más individuos; los gerentes. Son ellos quienes asignan los recursos de la sociedad a objetivos distintos (Donnelly, Gibson y Ivancevich, 1994). La organización en todo momento necesita gerentes que posean destrezas y habilidades que posibiliten a su equipo participar en un ambiente que estimula el compromiso y la participación en los distintos niveles de trabajo, favorezca el crecimiento para el aprendizaje, oriente al funcionario hacia los resultados y por ende al rendimiento individual y grupal de cada uno de ellos. El enriquecimiento del trabajo suele estar asociado al desempeño de un gerente, ya que es él quien está en la parte superior de la estructura organizacional; donde la supervivencia de la organización depende de su habilidad, teniendo que tomar constantemente decisiones sobre objetivos, acciones, recursos en busca de la mejora de la eficiencia en las tareas, como también de la satisfacción del personal como ser humano que es.
Los gerentes tienen la autoridad y responsabilidad de elaborar productos seguros e inseguros, de buscar la guerra o la paz, de construir o destruir ciudades, de limpiar o contaminar el ambiente. Establecen las condiciones en las cuales se nos proporcionan trabajos, ingresos, estilos de vida, productos, servicios, protección, asistencia médica y conocimientos; “Será muy difícil encontrar a alguien que ni sea un gerente ni dependa de las decisiones de un gerente” (Schein, 1982).
Los individuos que no han sido “entrenados como gerentes” se encuentran a menudo en puestos de gerencia (Donnelly, Gibson y Ivancevich, 1994). Muchas personas que hoy se preparan para ser maestros, contadores, músicos, vendedores, médicos o abogados, algún día se ganarán la vida como gerentes, pues dirigirán universidades, despachos contables, orquestas, organizaciones de ventas, instituciones gubernamentales. Siempre hay alguien en la organización que dependa de un gerente, pero nadie enseña a ser gerente. Existen una serie de competencias que debiese manejar un gerente ya sea en su interacción laboral y/o personal, destacando que el desempeño que posea un miembro de la organización no sólo es responsabilidad del sujeto, sino que esta responsabilidad es compartida, tanto por este miembro como por las condiciones que ofrece la organización a través de procesos y líderes.
Los gerentes son determinantes en organizaciones de todos tamaños; pueden crear oportunidades para los empleados, juzgar el desempeño con exactitud y fomentar al máximo la mejoría de la productividad. Cuando el gerente logra estos valiosos resultados, la gente que esta bajo su responsabilidad puede llegar a ser muy productiva.
El manejo de las competencias por parte del gerente contribuiría al cumplimiento de las funciones de la organización, dotando a ésta del personal más competente, puesto que los recursos humanos son particularmente importantes en entornos dinámicos; y es aquí donde los empleados si son adecuadamente gestionados, facilitan la adaptación y renovación continua de la empresa para adecuarla a las demandas del mercado (Bonache y Cabrera, 2002).

EL GERENTE 
Una empresa de negocios tiene dos entradas principalmente: los recursos humanos y los materiales. Las entradas en recursos humanos están formadas por las personas que trabajan en la empresa, quienes contribuyen en la organización con su tiempo y energía a cambio de salarios y otras recompensas tangibles e intangibles. Los recursos materiales consisten en materias primas e información, los cuales son transformados o utilizados en combinación con los recursos humanos para proporcionar otros recursos.
Al pensar en el recurso humano es preciso comprender que la conducta humana es el resultado complejo de nuestras intenciones, de la forma como percibimos una situación inmediata y de los supuestos o creencias que tenemos sobre una situación y sobre la gente que está en ella. Estos supuestos están basados a su vez, en nuestra experiencia pasada, en normas culturales y en lo que otros nos han enseñado a esperar, lo que hace necesario entender cómo funcionan las personas que se encuentran dentro de ellas, especialmente los gerentes quienes tienen que tomar decisiones organizacionales, formular políticas y dictar reglas (Schein, 1982).
En este marco, estudios señalan que los gerentes desarrollan competencias y mediante éstas son ellos quienes dirigen una organización obteniendo beneficios económicos y de desarrollo humano, dos elementos con los que debe operar y tratar un gerente para adecuarse a los cambios y a las demandas que les impone el entorno y así lograr el máximo de eficiencia y calidad de sus prestaciones, por lo que es necesario y urgente determinar cuáles son los elementos que definen realmente al gerente; si se considera que las personas conforman el soporte básico y el elemento más tangible de cualquier empresa (Rodríguez, 2001).
El trabajo de un gerente es el planeamiento, la organización, la integración y la medición (Drucker, 2002). Donde el gerente tiene que integrarse en sentido descendente, es decir con el trabajo de las personas subordinadas a él y colateralmente, o sea con aquellas sobre las cuales no ejerce control administrativo.
El gerente individual necesita desarrollarse, exactamente como la empresa y la sociedad. En primer lugar, debe mantenerse atento y mentalmente despierto, necesita afrontar problemas, tiene que adquirir hoy las habilidades que le conferirán efectividad mañana, necesita la oportunidad de reflexionar acerca del sentido de su propia experiencia y sobre todo necesita una oportunidad para reflexionar acerca de sí mismo y aprender el modo de hacer valer sus cualidades (Drucker, 2002). Una de las cualidades, pero también uno de los defectos de un trabajador basado en el conocimiento, es decir un gerente; es pretender que su propio trabajo le depare satisfacción y estímulo.
Ser gerente significa tener responsabilidad, porque sus fines deben reflejar las necesidades objetivas de la empresa; debe comprometerse con ellas en un acto positivo de asentamiento. Debe conocer y comprender las metas finales de la empresa, lo que se espera de él y por qué, con qué patrón se lo medirá y cómo. La dirección participativa, el aseguramiento de la calidad, los programas de servicio al cliente, la implantación de tecnología nueva, los programas de compras de acciones de los empleados, los programas de premios, los programas para emprendedores, las técnicas de cambio en la organización, todos estos enfoques gerenciales tienen una cosa en común: deben ser dirigidos.
La dirección es el proceso llevado a cabo por uno o más individuos para coordinar las actividades de otros y así lograr resultados que no serían posibles si un individuo actuara solo. Peter Drucker (2002) opina que la función de la dirección es hacer que otras personas sean productivas.
Los gerentes eficaces están decididos a hacer que sus empleados sean productivos y que ellos mismos tienen la habilidad de inspirar a la gente. Si se pretende detener el declive en el rendimiento de la industria y de los servicios, los gerentes deben estar en primera fila y aplicar las mejores técnicas, conocimientos y entendimiento día a día. Los gerentes determinan aquello que debe dirigirse; los ejecutivos se encargan de esa dirección. El gerente es quien idea la empresa, el gerente es quién determina lo que debe hacerse, delega los puestos necesarios para alcanzar los resultados deseados; estableciendo los requisitos, genera también la mayor parte del dinero y conduce al conjunto hacia las oportunidades para acumular riqueza.
Pero el tener el título fijado en la puerta o grabado en elegantes tarjetas de presentación no lo convierte al gerente en tal. Para ser hay que hacer, y quien no hace tampoco es. El gerenciar requiere un cúmulo de competencias particulares que, en la actualidad, no forman parte de los programas curriculares de la educación formal. Sin embargo, es posible aprender cómo convertirse en gerente. Mucho de ello es conceptual, otra gran parte es energía y la mayor parte es dirección.
Los gerentes siempre deben mantener su vista en el objetivo real, pero sin dejar de mantenerse actualizado sobre lo que está sucediendo. El gerente comprende la necesidad de cada uno de los componentes del proyecto y asigna su administración a una persona, bajo su dirección. La forma en que el gerente fija y dirige el trabajo de los ejecutivos del proyecto predetermina el grado de éxito del mismo. Todos los componentes deben funcionar individualmente y en armonía, para que todo el proyecto llegue a feliz término.
Según Crosby (1991) un gerente debe ser: (a) un estudiante perpetuo: el flujo constante de información y las ideas cambiantes obligan al gerente a estudiar sin cesar; estando constantemente en busca de información; (b) ético: el mejor atributo de un líder consiste en mostrar una conducta ética en cualquier circunstancia; quienes así se comportan gozan de la confianza y el respeto de los demás; (c) siempre disponible: las personas sujetas a la influencia o al control de un gerente necesitan sentir que pueden acudir a él en el momento preciso; (d) decidido: los subordinados establecen su propio nivel de decisión siguiendo el ejemplo del líder; (e) enérgico: la energía es palpable en los individuos serios, esto funciona como un generador de confianza en los demás; (f) fiable: un comportamiento estable es clave de la fiabilidad. Nada provoca la ineficiencia de una organización que el tener que estar adivinando aquello que puede agradar o desagradar al jefe; (g) sensato: al convertirse en gerentes hay quienes sienten que el poder les autoriza a dejar de tratar con la realidad; llevan a cabo acciones aparentemente fundamentadas, pero que, en realidad pueden deteriorar la organización; modesto: resulta muy fácil llegar a la conclusión de que son el principio y el final de todo lo que acontece. Pueden desarrollar la idea de que ellos deben pensar en todo y de que no se les aprecia como es debido; (i) apasionado: centrado en el trabajo es otra forma de decir apasionado en el mejor sentido y; (j) agradable: saben que no tienen que ser groseros para que los demás reconozcan su preeminencia. 
LAS COMPETENCIAS
Las competencias son características fundamentales del hombre e indican formas de comportamiento o de pensar, que generalizan diferentes situaciones y duran por un largo período de tiempo. Una competencia tiene tres componentes: el saber hacer (conocimientos), el querer hacer (factores emocionales y motivacionales) y el poder hacer (factores situacionales y de estructura de la organización).
El tipo o nivel de competencia tiene implicaciones prácticas para el planeamiento de recursos humanos. Las competencias de conocimiento y habilidad tienden a hacer características visibles y relativamente superficiales. Las competencias de concepto de sí mismo, características y motivaciones están más escondidas, más adentro de la personalidad.
El conocimiento y la habilidad son relativamente fáciles de desarrollar; la manera más económica de hacerlo es mediante capacitación. Esto introduce al modelo de Iceberg, donde muy gráficamente dividen las competencias en dos grandes grupos: las más fáciles de detectar y desarrollar, como las destrezas y conocimientos, y las menos fáciles de detectar y luego desarrollar, como el concepto de uno mismo, las actitudes y los valores y el núcleo mismo de la personalidad. En este esquema las competencias son centrales y superficiales, entendiéndose por estar en la superficie.
A principios del siglo, bajo el paradigma racional, se concibe la organización como un sistema cerrado, estable y altamente estructurado, susceptible de una rígida planificación y control. A medida que la sociedad evoluciona desde el punto de vista técnico, social y económico y eleva las expectativas de calidad de vida de los seres humanos, las organizaciones cambian de un modo cualitativo, se extienden a todos los sectores de la actividad humana e incrementan su complejidad y ambigüedad hasta convertirse en lo que algunos autores llaman sistemas débilmente vinculados (Weick, 1979). En consecuencia, el viejo paradigma ya no se adecua a la manera de ver hoy las organizaciones y ha tenido que sustituirse por otros.
Surge la necesidad de que los futuros gerentes aprendan a utilizar las capacidades del personal; siendo capaces de comunicarse, tomar decisiones, dirigir, crear un ambiente motivador y positivo, así como resolver conflictos, destacando las necesidades de liderazgo. Los líderes en las organizaciones deben ser capaces de adaptarse a los cambios, entender la historia, el entorno, la tecnología y a los empleados de la empresa. El elemento humano debe ser observado, interpretado y encauzado; así debe funcionar una gerencia y un liderazgo decisivo, siendo oportuno y de alta calidad en un mundo rápidamente cambiante.
El enfoque de las relaciones humanas atrajo la atención de los gerentes sobre el importante papel que desempeñan los individuos para determinar el éxito o el fracaso de una organización. La dignidad humana, la autoestima del individuo y las relaciones son asuntos importantes que los gerentes eficaces deben tener en cuenta al tomar decisiones. La explotación, la manipulación y la insensibilidad hacia las personas no son aceptadas en las organizaciones con una gerencia orientada hacia las personas.
El enfoque de las ciencias de la conducta impugnaba el hecho de que tanto los profesionales como los estudiantes hubieran aceptado sin una validación científica la mayor parte de la teoría sobre la gerencia que les precedía y deseaban someter a prueba la teoría y ver que era válido y qué no lo era. Cuando se utiliza el término ciencias de la conducta, se refiere a las disciplinas de la psicología, sociología y antropología. 
COMPETENCIAS GERENCIALES
Una acabada revisión conceptual nos permite formular la siguiente agrupación de competencias gerenciales:
Gerenciamiento de la Motivación del Personal: Capacidad de poder hacer que los demás mantengan un ritmo de trabajo intenso, teniendo una conducta autodirigida hacia las metas importantes
Conducción de Grupos de Trabajo: Capacidad de desarrollar, consolidar y conducir un equipo de trabajo alentando a sus miembros a trabajar con autonomía y responsabilidad.
Liderazgo: Habilidad necesaria para orientar la acción de los grupos humanos en una dirección determinada. Inspirando valores de acción y anticipando escenarios de desarrollo de la acción de ese grupo. Establecer objetivos, darles adecuado seguimiento y retroalimentación, integrando las opiniones de los otros.
Comunicación Eficaz: Capacidad de escuchar, hacer preguntas, expresar conceptos e ideas en forma efectiva. Capacidad de escuchar al otro y comprenderlo. Capacidad de dar reconocimiento verbal, expresando emociones positivas, lo que fortalece la motivación de las personas y el equipo de trabajo.
Dirección de Personas: Esfuerzo por mejorar la formación y desarrollo, preocupándose tanto por la propia como por la de los demás, a partir de un apropiado análisis previo de las necesidades de las personas y de la organización.
Gestión del Cambio y Desarrollo de la Organización: Habilidad para manejar el cambio para asegurar la competitividad y efectividad a un largo plazo. Plantear abiertamente los conflictos, manejarlos efectivamente en búsqueda de soluciones, para optimizar la calidad de las decisiones y la efectividad de la organización.
Esta formulación es un intento por sistematizar las habilidades que requiere un gerente en el contexto actual para desempeñarse exitosamente y conducir así a su personal en dirección a los objetivos y metas corporativos. Será objeto de nuestros estudios posteriores validar el sistema presentado en la realidad de la empresa nacional y desarrollar líneas de formación y fortalecimiento de estas competencias gerenciales. 
DISCUSIÓN
El conocimiento de las Competencias Gerenciales puede constituir una noción que permita trabajar la adquisición y el aprendizaje de éstas, pues permite explicar la manera en que los gerentes deben entender y manejar procesos básicos en un contexto determinado, posibilitando al mismo tiempo el desarrollo de acciones concretas. El alto rendimiento de las personas pasa por consiguiente por los conocimientos, pero también por una serie de creencias, actitudes y conductas, que es preciso identificar en cada organización. A menudo surgen reservas sobre la posibilidad de desarrollar algunas de las competencias en personas que no parecen poseerlas; sin embargo la formación básica de cada gerente debería ser reforzada a través de una formación continua que requiera de un contenido práctico, de experiencias en situaciones de trabajo. Estos dos aspectos, las competencias y las capacitaciones; constituyen dos elementos esenciales para la gestión de los recursos humanos y exigen para ello la atención de parte de la organización, de esta forma al estar todos involucrados participan en el propósito que es lograr que las organizaciones alcancen y mantengan desempeños que respondan a las condiciones constantemente cambiantes del mundo de hoy.
Los cambios que sufren las organizaciones afectan sin duda alguna el operar de los funcionarios, por lo que surge la necesidad de asegurar la mejor contribución de éstos a los resultados esperados por la organización, es aquí donde los gerentes tienen que tener la capacidad de obtener lo mejor de los trabajadores, propiciando al mismo tiempo la satisfacción profesional, por lo que se hace cada día más imprescindible que todos los gerentes estén dispuestos a asumir estos desafíos y ello implica tener un manejo de las competencias básicas y esenciales en lo que respecta a su labor en el interior de las organizaciones.