jueves, 21 de marzo de 2013

Racionalización de procesos y estructuras 3.2

Atributos del Producto
     El desarrollo de un producto o un servicio implica la definición de los beneficios que ofrecerán. Estos beneficios se comunican y se proporcionan por medio de atributos del producto, como calidad, características y diseño.
Calidad del Producto
     La calidad del producto tiene dos dimensiones, nivel y consistencia. Al desarrollar un producto, el mercadólogo primero debe elegir un nivel de calidad que respalde la posición del producto en el mercado meta. Aquí, la calidad del producto significa calidad del desempeño, es decir, la habilidad de un producto para llevar a cabo sus funciones. Incluye durabilidad total del producto, confiabilidad, precisión, facilidad de operación y reparación y otros atributos valiosos. Por ejemplo, un Rolls Royce proporciona una calidad de desempeño más elevada que un Chevrolet; se desliza con más suavidad es más fácil de manejar y dura más. Es más costoso y se vende a un mercado con más medios y requerimientos.
Además del nivel, la calidad también significa elevados niveles de consistencia. Aquí, la calidad del producto significa apego a la calidad, es decir, un producto sin defectos y consistencia en la entrega de un nivel de desempeño que es objetivo. Todas las compañías deben pugnar por elevados niveles de apego a la calidad. En este sentido, un Chevrolet puede tener exactamente la misma calidad que un Rolls Royce. Aun cuando un Chevy no se desempeña tan bien como un Rolls, puede proporcionar en forma consistente la calidad que esperan los clientes y por la cual han pagado.
Características del Producto
     Un producto se puede ofrecer con diversas características. Un modelo "básico", sin ningún extra, es el punto de partida. La compañía puede crear modelos de un nivel más elevado al añadir más características. Las características son un instrumento competitivo para diferenciar el producto de la compañía de aquéllos de los competidores. Una de las formas más efectivas de competir es ser el primer productor e introducir una característica nueva, necesaria y valiosa.
     ¿Cómo puede identificar una compañía las nuevas características y decidir cuáles debe añadir a su producto? La compañía debe hacer encuestas periódicas entre los compradores que han utilizado el producto y hacer las siguientes preguntas: ¿Le agrada el producto? ¿Qué características específicas del producto le agradan más? ¿Qué características podríamos añadir para mejorar el producto? ¿Qué tanto pagaría usted por cada característica? Las respuestas proporcionan a la compañía una larga lista de ideas acerca de las características. Después, la compañía puede evaluar el valor de cada una para sus clientes versus el costo para la compañía.
Diseño del Producto (Forma de Presentación del Producto)
     Otra forma de añadir valor para el cliente es por medio de un diseño del producto que sea distintivo. Algunas compañías tienen una reputación de un diseño sobresaliente, como Black & Decker en sus aparatos electrodomésticos y sus herramientas que funcionan con baterías.
     Un buen diseño contribuye a la utilidad de un producto, así como su apariencia. El diseño ofrece uno de los instrumentos más poderosos para la diferenciación y el posicionamiento de los productos y servicios de una compañía. Un buen diseño pude atraer la atención, mejorar el desempeño del producto, reducir los costos de producción y proporcionar al producto una poderosa ventaja competitiva en el mercado meta de la compañía.
Marca
     Una marca es un nombre, letrero, símbolo o diseño, o una combinación de ellos, que identifica al fabricante o al vendedor de un producto. Es la promesa de un vendedor de proporcionar constantemente a los compradores una serie específica de características, beneficios y servicios. Los consumidores consideran una marca como una parte importante de un producto y la marca puede añadir valor a un producto.
     La marca se ha convertido en algo tan poderoso que, hoy en día casi no hay nada sin marca. La sal se envasa en recipientes con marca, las tuercas y los tornillos comunes se empacan con la etiqueta del distribuidor y las partes automotrices, como bujías de encendido, neumáticos y filtros, llevan nombres de marcas que difieren de las marcas de los fabricantes de automóviles. Incluso las frutas y las verduras tienen marcas, naranjas Sunkist, piñas Dole y pátanos Chinita.
     La marca ayuda a los compradores en muchas formas. Quienes siempre compran la misma marca saben que obtendrán la misma calidad cada vez que la compren.
Valor de la Marca
     Los nombres de marcas poderosas atraen una poderosa preferencia del consumidor. Las compañías en todo el mundo hacen considerables inversiones para crear un poderoso reconocimiento y una preferencia nacional o incluso global de los nombres de sus marcas. Tal vez la habilidad más distintiva de los mercadólogos profesionales es la de crear, conservar, proteger y mejorar las marcas.
Envasado
     Muchos productos que se ofrecen al mercado deben empacarse. El empacado incluye las actividades de diseñar y producir el recipiente o la envoltura para un producto. El paquete puede incluir el recipiente principal del producto (el tubo que contiene el dentítrico Colgate); un empaque secundario que se desecha cuando se va a utilizar el producto (la caja de cartón que contiene el tubo de Colgate); y el empaque de envío necesario para almacenar, identificar y enviar el producto (una caja de cartón corrugado que contiene seis docenas de tubos de dentífrico Colgate). El etiquetado también es parte del empacado y consiste en la información impresa que aparece en o dentro del paquete.

Racionalización de procesos y estructuras 3.1

Definición
     Definimos un producto como cualquier cosa que es posible ofrecer a un mercado para su atención, su adquisición, su empleo o consumo y que podría satisfacer un deseo o una necesidad. Los productos no sólo incluyen bienes tangibles. Si se definen ampliamente, los productos son objetos físicos, servicios, personas, lugares, organizaciones, ideas o mezclas de estas entidades. Los servicios son productos que consisten en actividades, beneficios o satisfacciones que se ofrecen a la venta, como bancos, hoteles, preparación de impuestos y servicios de reparación en el hogar. Los servicios son esencialmente intangibles y no tienen como resultado la propiedad de algo.
     Los productos reales tienen cinco características: nivel de calidad, características, diseño, nombre de la marca y envasado. Por ejemplo, una viodegrabadora Sony es un producto real. Su nombre, sus partes, su estilo, sus características, su empacado y otros atributos se han cambiado todos con sumo cuidado con el fin de proporcionar el beneficio fundamental, una forma conveniente y de calidad de capturar los momentos importantes.
     Por último, el encargado de la planificación del producto debe crear un producto aumentado alrededor de los productos fundamental y real, ofreciendo servicios y beneficios adicionales para el consumidor. Sony debe ofrecer más que simplemente una videograbadora. Debe proporcionar a los consumidores una solución completa para sus problemas de tomar películas. Por consiguiente, cuando alguien compra una videograbadora Sony, la compañía y sus distribuidores también deben ofrecer una garantía de las partes y la mano de obra, clases gratuitas sobre la forma de utilizar la videograbadora, servicios rápidos de reparación cuando sean necesarios y un número de teléfono sin costo alguno a donde llamar si tiene problemas o dudas.

Los paradigmas tecnológicos 2.7

Ventajas de las PyMEs
En los últimos años ha ocurrido un fenómeno trascendental que le ha dado mas fuerza e importancia a la Pyme, relacionado con los recortes que ha hecho la gran industria para poder sobrevivir, en términos de su tamaño, sus áreas, su personal y la contratación externa de las labores que no están íntimamente relacionadas con su negocio. De esta forma han surgido pequeñas y medianas industrias dispuestas a llevar a cabo todos estos servicios bajo una modalidad de trabajo conocida como outsourcing. Entre las ventajas más importantes y básicas de las Pymes tenemos:
  • La Pyme en la economía moderna se ha convertido en la principal fuente de empleo en el ámbito mundial, por encima de las grandes empresas.
  • Uno de los mayores generadores de Producto Interno Bruto (PIB), para un país es la solidez y tamaño de su parque industrial, que en la mayoría de los casos esta constituido por Pymes.
  • La atención mas personalizada a sus clientes y procesos, marca un nivel muy inferior de burocracia en comparación con las grandes empresas, que para ejecutar una acción tienen que fluir por gran cantidad de canales y puntos de control para obtener aprobaciones, perdiéndose mucho tiempo en el proceso.
  • La sociedad moderna ha sufrido cambios en cuanto a sus gustos y exigencias, lo que requiere capacidad de adaptación. Todo esto refleja el surgimiento de muchos "nichos" de mercado que pueden ser fácilmente atacados por las Pymes, por su facilidad de posicionarse en estos pequeños mercados, a diferencia de las grandes empresas que se manejan según las economías de escala y se les hace improductivo tratar de satisfacer estos mercados.
  • Las pequeñas empresas tienen una alta competitividad dentro del sector servicio, ya que la economía actual ha obligado a las grandes empresas a dedicarse exclusivamente a su verdadero negocio.

Los paradigmas tecnológicos 2.6

Clasificación
    Las empresas se pueden clasificar desdedistintas ópticas: actividad, tamaño, mercado, etc. Cada país tiene sus propios criterios que pueden ser muy distintos entre unos y otros. En este trabajo se clasificará a la empresa en función a su tamaño, dependiendo del número de trabajadores que tenga, basado en la información recopilada de la referencia cuya fuente original es la OCEI. Con este criterio se pueden clasificar a las empresas en Venezuela como:
  • Microempresa: Es aquella en cuyo proceso productivo predomina la actividad manual, pudiendo ser complementada con la utilización de equipos y herramientas menores. Sus propietarios suelen participar en el proceso productivo y no son dueños de otras unidades de producción. Los activos fijos no suelen ser superiores al equivalente de 166 salarios mínimos calculados a razón del monto mensual establecido como salario mínimo nacional por los organismos competentes.
     Este tipo de empresa mantiene un numero de empleados no mayor a 5 personas, es flexible, su campo de acción es predominantemente local, su patrimonio inicial es relativamente pequeño, su lugar de trabajo generalmente es el domicilio del dueño, los empleados suelen ser familiares o personas de mucha confianza del propietario, usan tecnología adaptada a los pocos recursos que tienen y suelen ofrecer productos de bajo costo y servicios que buscan satisfacer las necesidades básicas de la población de medianos y bajos ingresos. No se sabe a ciencia cierta la cantidad de estas microempresas en Venezuela, ya que la mayoría no están formalizadas y no es posible distinguirlas de la actividad informal, donde labora alrededor del 50 % de la población activa del país.
  • Pequeña Empresa: Esta suele contar con un numero entre 6 y 20 trabajadores, se considera que su capital contable no excede los 15 millones de bolívares (20.000,00 US$.), la inversión de origen nacional suele ser superior al 95 % del total, no se contemplan pagos de regalías, es dirigida por los socios propietarios quienes no poseen en propiedad mas de una unidad industrial, no pertenecen a grupos económicos nacionales y/o extranjeros y el mercado de su zona de influencia no sobrepasa los límites de la región . En Venezuela se estima que el 63 % de las empresas productivas presentan estas características.
  • Mediana Empresa: Se pueden encontrar dos posibles subgrupos, la mediana inferior caracterizada por generar empleo entre 21 y hasta 50 personas, con un capital que suele ser inferior a los 30 millones de bolívares (40.000,00 US$.), y la mediana superior, capaz de generar un empleo entre 51 y hasta 100 trabajadores, con capital contable que no excede un máximo de 45 millones de bolívares (60.000,00 US$.). La mediana industria suele tener socios o propietarios que no poseen en propiedad mas de una unidad de producción y no pertenecen a grupos económicos nacionales o extranjeros, la inversión nacional es superior al 90% del capital suscrito y no se contemplan pagos por regalías. En Venezuela el estimado de empresas industriales que se adhieren a esta descripción esta en el orden del 27%.
  • Gran Empresa: Es una compañía formalmente constituida, capaz de emplear a mas de 100 personas, con capital suficiente para su operación, suele invertir fuertemente en equipos y tecnología. Suele atender mercados de carácter nacional e internacional, generalmente sus acciones se cotizan en los mercados de valores con lo que es común tener inversión extranjera, suelen tener contacto y acceso continuo al financiamiento bancario. En nuestro país, este tipo de empresas no supera el 10% de los establecimientos industriales oficialmente detectados.

Los paradigmas tecnológicos 2.5

Los Paradigmas sobre las Empresas
Los Modelos de Apoyo descritos anteriormente guardan estrecha relación con determinados patrones o esquemas de percibir y entender a la  empresa. Estos patrones o esquemas constituyen Paradigmas sobre ellas y, como tal, expresan una forma determinada de ser y actuar como empresa.
     La consideración de los Paradigmas sobre las empresas, permite analizar y contrastar dos maneras de verlas. En líneas generales, y entendiendo que en la práctica no se encontrarán modelos puros, es posible identificar dos tipos de Paradigmas sobre las empresas:
 Uno de ellos denominado "Paradigma Productivista" que, como su nombre lo indica, percibe la empresa como una organización orientada hacia la adquisición y mantenimiento de una determinada capacidad de producción, concibiendo la tarea central de la empresa como la transformación de insumos en productos, bajo ciertos estándares establecidos y estando centrada en el establecimiento de una adecuada función de producción de la empresa (relación Capital/Trabajo); el otro de ellos, "Paradigma Innovativo", percibe a la empresa como una organización orientada hacia el cambio y las continuas mejoras de su sistema productivo, concibiendo la tarea central de la empresa como la adquisición permanente de conocimientos, informaciones, habilidades y destrezas, y estando centrada en las estructuras y procesos que facilitan el aprendizaje de todos los miembros de la empresa.
     La Capacidad Gerencial  es entendida como capacidad de la dirección de la empresa para identificar y administrar recursos orientados a aprovechar oportunidades y enfrentar amenazas del entorno, así como capacidad de la dirección de la empresa para incentivar y facilitar el aprendizaje de todos sus miembros.
     Por su parte, la Capacidad Tecnológica  se refiere a los recursos (conocimientos, información, habilidades, destrezas, competencia, experiencia, etc.) necesarios de la empresa para generar y manejar el cambio y las continuas mejoras técnicas en la empresa.

Los paradigmas tecnológicos 2.4

Definición de Empresa

Las empresas son instrumentos diseñados por el hombre para  satisfacer sus necesidades. Es en si la reunión de esfuerzos y recursos de muchos hombres, alrededor de la dirección de unos cuantos, para servir a la sociedad y así servirse a sí mismo. A la empresa acude el consumidor para que le suministre bienes o servicios, el inversionista para obtener un rendimiento de su capital y el trabajador, el técnico y el directivo para hacer su trabajo.

Los paradigmas tecnológicos 2.3

La Tecnológia Informática como Complemento de las Nuevas Prácticas Gerenciales
    A lo largo de la discusión hemos hecho breves referencias a la complementariedad existente entre el nuevo patrón organizativo y las de la tecnología basada en la microelectrónica. La relación es tan fuerte que en trabajos anteriores hemos podido deducir los principales rasgos de organización adecuada a la nueva ola tecnológica a partir del análisis y las características intrínsecas de la tecnología informática. Es interesante como problema teórico el tratar de explicar la profunda coherencia entre el modelo organizativo japonés, desarrollado entre los años cincuenta y sesenta sin informática, y la tecnología microelectrónica cuyo despliegue ocurre más ampliamente en los Estados Unidos desde las décadas del setenta.
     Pero, éste no es el lugar para esas disquisiciones. Lo importante es constatar que esta transformación del sentido común gerencial, esta especie de terremoto mental que significa abandonar las ideas tradicionales para construir organizaciones participativas, flexibles, interactivas, en permanente automejoramiento y constante acumulación de conocimientos, es profundamente armónica con la revolución informática.
     Esta armonía se manifiesta de dos maneras. Por una parte, es en organizaciones de nuevo tipo donde se puede obtener pleno provecho del potencial que brinda la tecnología informática. No hay forma de hacer que un pesado elefante se vuelva ágil poniéndole patas de gacela.
     Por otra parte, a medida que la nueva organización se va desarrollando se revela una y otra vez la capacidad del equipamiento electrónico para llenar sus requerimientos y para elevar sus posibilidades de superar los obstáculos que encuentra.
La coherencia interna del patrón tecnológico en sus vertientes de organización y equipamiento, es observable en cada uno de los elementos que conforman las tendencias que hemos venido discutiendo. Esto no significa de ninguna manera que hacia el futuro absolutamente toda empresa, toda organización, tenga necesariamente que informatizarse y automatizarse. Lo que sí significa es que con o sin equipamiento ese será la lógica organizativa del futuro, cada vez más compartida y cada vez más reforzada, porque la evolución del equipo disponible y la del entrenamiento de personal a todos los niveles convergerá hacia la aplicación de estos principios.
         La experiencia mundial indica que el cambio organizativo es una condición de base para sacar provecho de las ventajas que ofrece el nuevo equipamiento basado en electrónica. Además de muchos estudios de casos y de los resultados encontrados por Ingersol Engineers (mostrados al principio), se tiene el macro-caso palpable de los Estados Unidos frente al Japón.
     La tecnología microelectrónica se originó en EE.UU.; la tecnología comercial de la computación se desarrolló en todos sus estratos también en ese país,- las herramientas de control numérico y los primeros robots, al igual que los sistemas centralizados y luego distribuidos de control de procesos fueron inicialmente de tecnología norteamericana. Sin embargo, en la competencia internacional, cuando se trata de utilizar estos equipos para elevar la productividad y calidad de otras industrias, Japón ha tenido mucho más éxito. Más aún, a partir de la última década, se ha generado un superávit comercial considerable y creciente de Japón frente a Estados Unidos en la industria electrónica misma.
     La explicación que dan los mismos japoneses es la superioridad organizativa y el mejor uso de los recursos humanos. Esa es también parte de la explicación del éxito de Corea del Sur.
     No basta entonces con poseer la más moderna tecnología, no basta con saber desarrollarla y producirla, ni siquiera basta con ser el líder tecnológico. Hay que saber utilizar las nuevas tecnologías a través de estrategias gerenciales modernas y organizaciones ágiles, participativas y dinámicas. En otras palabras no hay tecnología ni técnica milagrosa que pueda salvar a una gerencia obsoleta.
     El nuevo patrón tecnológico comprende entonces, dos vertientes complementarias: por una parte, la microelectrónica, como tecnología modernizadora de productos y equipos, y por la otra, el nuevo modelo gerencial, como conjunto de principios organizativos y técnicas para aplicarlos. 
     En teoría la modernización podría proceder mediante un cambio gradual y simultáneo. En la práctica se dan caminos tortuosos o un fuerte acento inicial a veces en equipamiento, a veces en organización. Ocurre sin embargo que quien realiza grandes cambios en equipamiento pronto descubre que tiene que realizar grandes cambios en la organización.
     También quien comienza por la adopción de los nuevos principios organizativos tiende a generar demandas en equipos de manejo y transmisión de información, controles y otros elementos de tecnología de la información, al igual que maquinaria más precisa y confiable. Pero no da lo mismo. En este caso, el orden de los factores sí altera el producto y hay varias razones para esto.
     Hay diferencias de costo: La ruta de equipamiento primero es mucho más costosa. Cuando la organización no está ni acostumbrada ni preparada para asimilar el cambio se produce una brusca caída de la productividad al incorporarse el nuevo equipo. (En pequeña escala todos conocemos el caso de la maravillosa secretaria vuelta torpe y lenta en los primeros tiempos de introducción del computador para sustituir la máquina de escribir. La probabilidad de frustración y desmoralización del personal es también alta y eso puede contribuir a alargar la curva de aprendizaje y aumentar la duración y el monto de las pérdidas. Peor aún, el riesgo de seleccionar el equipamiento equivocado cuando las decisiones se toman por arriba, sin participación de los interesados, en una organización centralizada y rígida del viejo estilo, es ciertamente muy alto.
     Hay diferencias en esfuerzo: La ruta de cambio organizativo primero tiene menor costo económico pero exige muchísimo más esfuerzo y dedicación por parte de la gerencia. Se trata de un proceso difícil y posiblemente largo. Incluso tornar la decisión requiere mucho más coraje. Después de todo, la gerencia no está acostumbrada a confiar en el personal pero sí tiene experiencia en tomar decisiones de inversión y suponer que toda modernización o aumento de capacidad pasa por instalar nuevos equipos. Además, como decíamos al principio, hay un aluvión de promesas asociadas a las nuevas tecnologías y muy poca información sobre los fracasos. Por último, hay una cierta paradoja en la decisión de adoptar una estructura interactiva y participativa: quienes tienen el poder para tomarla son los que verán repartido su poder cuando ésta se lleve a cabo. Entender que el poder no consiste en dar órdenes sino en liderizar el logro de una estrategia es un salto difícil de dar desde la vieja mentalidad.
     Hay diferencias en resultado: Una organización empeñada en la mejora continua de la productividad y la calidad, se dedica a conocer a fondo las debilidades de los productos, los procesos y los equipos. En términos técnicos, esto significa que el personal está cada vez más capacitado para discriminar entre opciones tecnológicas para evaluarlas económica y técnicamente. En términos de política interna, si se ha logrado establecer un clima sano de cooperación-negociación, la incorporación de equipos nuevos no se ve como una amenaza sino como un reto colectivo y un proyecto de superación. Todo esto conduce a que el proceso de cambio global se produzca de manera fluida con un mínimo de sobresaltos y de traumas, en consecuencia, con menor riesgo.
     Es importante aclarar que en la mayoría de las empresas u organizaciones hay mucho camino organizativo que recorrer antes de que se haga indispensable incorporar cambios sustanciales en equipamiento. La experiencia internacional demuestra que se pueden lograr increíbles reducciones de costos mediante eliminación de desperdicios, de irracionalidad técnica y burocrática, reducción de productos defectuosos, o de exceso de inventarios, mejoras menores en la maquinaria y en los productos, etc.
     La colaboración con los proveedores de insumos o servicios contribuye también de manera sustantivo a elevar la calidad y la confiabilidad de los productos finales. Aprender a sacarle el máximo provecho al equipo existente, recurriendo incluso al llamado "retrofitting", 'hasta estirar su capacidad y encontrar sus límites foguea al personal en el ejercicio de la inventiva tecnológica y lo hace más sofisticado en el momento de especificar, evaluar o seleccionar equipo nuevo.
     No obstante, constatar la rentabilidad de posponer el gasto de inversión en aras de invertir menos dinero pero más esfuerzo en los recursos humanos, en el dominio tecnológico y la transformación organizativa no debe tampoco llevar a engaño sobre las realidades de mediano y largo plazo.
     Eventualmente, las nuevas formas organizativas se volverán comunes y corrientes, se establecerán definitivamente corno el "sentido común" gerencial. Lo que hoy permite dar un salto y obtener una ventaja significativa frente al viejo estilo de empresa, será mañana la forma característica de ser de todos los sobrevivientes del actual proceso de destrucción creadora. En eso consiste la transición.
     Otro malentendido a evitar es creer que la modernización -sea gerencial o de equipos- puede reemplazar el conocimiento de la tecnología específica del proceso o del producto y del mercado concreto de que se trate. La diferencia estriba en que la empresa tradicional aspiraba a comprar la tecnología y a "recibirla" de sus proveedores.
     En la empresa moderna, las nuevas tecnologías genéricas dotan a la gerencia de un enorme poder para perseguir y lograr el dominio tecnológico necesario. Llegue de donde llegue la tecnología, la actitud ya no es pasiva y receptora sino activa y de captación dinámica.
     Las formas organizativas, participativas y flexibles se, orientan al aprendizaje constante y a la acumulación de experiencia y conocimientos. Para ello se vale de la "ingeniería en reverso", de técnicas de análisis para detectar fortalezas y debilidades en procesos y productos y de cualquier otro medio de captación y asimilación de tecnología. Las tecnologías de la información son una poderosa herramienta al servicio de ese objetivo. Pero, con todas las máquinas computarizadas y toda la gerencia moderna del mundo, nadie puede fabricar trajes y venderlos con éxito si no sabe -o no encuentra quien le enseñe- las técnicas básicas de diseñar, cortar y coser.
     A la larga, entonces, la frontera de la competitividad será tecnológica; estará dada por el uso integral y dinámico de las tecnologías genéricas y por el constante mejoramiento de las tecnologías específicas. El dominio tecnológico, anclado en una sólida base organizativa y en recursos humanos cada vez más calificados, cada vez más creativos y nutridos de experiencia práctica, es y será la condición determinante de alcanzar y mantener la competitividad. Ese es el reto que confronta la gerencia hacia el siglo XXI.
     Fue la vieja mentalidad asociada al patrón tecnológico y gerencial anterior la que imaginó que la microelectrónica y la automatización expulsarían a los seres humanos del proceso productivo. Gradualmente se va haciendo más claro que en la sociedad de la información la clave del éxito será el factor humano.

Los paradigmas tecnológicos 2.2

Análisis de los Elementos Transformadores del Nuevo Patrón Gerencial según la Propuesta Flexible

Se plantea a continuación el análisis de una Propuesta Flexible , la cual se basa en los cambios que deben ocurrir a nivel de las cuatro dimensiones importantes del quehacer productivo a saber
1. Redes
     En el terreno organizativo presenciamos el desmontaje de las estructuras piramidales jerárquicas y cerradas y su sustitución por redes planas, interactivas y abiertas.
2. Adaptabilidad
     En la relación entre la planta y el mercado de destino pierde fuerza la preferencia por los productos estandarizados y las plantas diseñadas para producirlos en masa. En su lugar se desarrolla la noción de fábrica flexible y adaptable capaz de responder a mercados cambiantes en volúmenes y en especificaciones.
3. Mejora Continua
     Ya dentro de la planta, el modelo de operación deja de tener como objetivo el alcanzar y mantener un "óptimo" predeterminado. Los nuevos niveles de competitividad son cambiantes y suponen procesos de mejora continua basados en el creciente dominio tecnológico por parte de la empresa y de su personal.
4. Cooperación
     En términos de las formas de interrelación con el personal, con los proveedores, con los competidores y con el gobierno, el estilo conflictivo que suponía un juego de suma-cero, está siendo reemplazado por formas complejas de cooperación - negociación dirigidas a lograr el mutuo beneficio en juegos de suma-positiva.
     Estas cuatro grandes corrientes transformadoras marcan el camino de la competitividad. Veamos en qué consiste cada una, en términos de comportamiento gerencial y organizativo, y cómo se relacionan con las características del modelo de flexibilidad propuesto por Carlota Pérez:
1. La Organización en Red: Lo Mejor de lo Grande y lo Pequeño
     El ideal de las organizaciones surgidas del viejo patrón gerencial exigía la distinción nítida entre planificación y ejecución; la identificación de funciones para su separación en departamentos especializados, dentro de los cuales se definían igualmente puestos de trabajo por tarea y la determinación de líneas claras y únicas de mando vertical bajando del tope central a la base de la estructura de la empresa.
     Durante décadas ese patrón moldeó no sólo el comportamiento del sector productivo sino el de toda institución, desde el gobierno hasta los clubes deportivos. Pero, cualquier principio llevado al extremo tiende a derrotar sus propósitos originales. La centralización excesiva empezó a generar rigideces y lentitud en la respuesta, crecientemente inaceptables en un mundo cambiante; la compartimentación terminó colocando barreras insuperables a la comunicación y perdiendo la visión de conjunto, el exceso de niveles de mando y supervisión ahogó la creatividad y alejó la toma de decisiones del lugar más importante de los hechos: la relación con el mercado usuario.
     El nuevo ideal organizativo busca agilizar la estructura desmontando la pirámide y sustituyéndola por una red achatada. En ella se reintegran las especialidades separadas en unidades multi-funcionales alrededor de un objetivo final (líneas de productos, segmento de mercado, zona geográfica, etc.) asegurándose de cubrir procesos completos y de acercarse lo más posible al usuario final; se da a la dirección central un rol de definición de estrategias y evaluación de resultados.
     En las empresas grandes esto permite encontrar lo mejor de dos mundos posibles: la agilidad y creatividad de la empresa innovadora pequeña y las ventajas de la gran organización en cuanto a estabilidad, poder coordinador y economías de escala en financiamiento, mercadeo, investigación, tecnología, servicios internos, etc. de la gran organización. Por su parte, las empresas pequeñas buscan y logran lo mismo. Además de adoptar el modelo interdisciplinario en su operación interna, tienden a integrar redes de cooperación con otras firmas similares o con sus proveedores y clientes a lo largo de la cadena productiva en la que participan, a fin de aumentar sus ventajas sistémicas. Esta forma de estructura en red es el paralelo humano de lo que en sistemas computarizados se denomina Inteligencia Distribuida. En lugar de tener un gran computador central dirigiéndolo todo, se da capacidad y procesamiento de información a los diversos puntos de la red, dotándolos de condiciones para la toma de decisiones. Estos a su vez envían la información pertinente para el seguimiento central, teniendo a menudo posibilidades de optimización de nivel intermedio, a través de la comunicación horizontal. (Ver recuadro sobre la Evolución de los sistemas de semáforos).
     El desarrollo de las posibilidades de la inteligencia distribuida es la dirección que han tomado los sistemas de control de procesos y es también el rumbo visible de las redes de computación mismas. En este y otros terrenos se observa la coherencia interna del nuevo patrón gerencial: las nuevas formas organizativas tienden a adoptar la lógica de la tecnología basada en microelectrónica, lo cual facilita el uso eficiente de la informática como sustento de la operación de esas nuevas estructuras.
2. La Empresa Flexible y Adaptable: El Mundo al Revés
     El ideal del modelo de producción en masa era la planta mono-producto con los mínimos requerimientos de variación en volumen, modelo o especificaciones. Perseguir economías de escala era el secreto del crecimiento y de la captación de porciones mayores del mercado. En la industria de procesos como la petroquímica, la refinación petrolera, las bebidas, la electricidad o el acero, aumentaba constantemente lo considerado como escala óptima, con lo cual se iba haciendo cada vez más importante poder prever de manera precisa el volumen de demanda futura, dados los largos plazos de maduración de las inversiones requeridas y el alto riesgo correspondiente. En las industrias de fabricación y ensamblaje cuyo prototipo es el automóvil, se desarrolló toda una técnica de modificación de modelos, logrando maximizar las diferencias en apariencia, minimizando las modificaciones en el proceso de producción. Esta lógica del control de costos a través de la estandarización, la especialización y la escala enfrentó sus límites cuando la demanda empezó a fallar en volumen, cuando la competencia comenzó a hacer de la segmentación de los mercados una forma de captarlos y cuando ambos fenómenos pusieron de manifiesto la rigidez de la producción masiva.
     El nuevo patrón de eficiencia pone el acento en la flexibilidad. Se acepta el cambio constante del entorno como premisa y se busca maximizar el potencial de adaptabilidad en todos los terrenos: desde el capital fijo, pasando por los insumos y productos y llegando al personal. En el nuevo modelo, la característica más deseada es la adaptabilidad a condiciones cambiantes.
a. La Polivalencia para Adaptarse al Mercado
     Una primera forma de flexibilidad es la polivalencia. En la selección de equipos en lugar de preferir los dedicados, se tiende hacia las máquinas programables y los sistemas multipropósito. En términos de insumos se busca la capacidad de adaptar los procesos a sus posibles variaciones, ya sea en especificaciones, a través del reajuste de los controles, o en calidad y tipo de materias primas en base a equipamiento flexible (los generadores multicombustible son un ejemplo de esta tendencia). A nivel de productos, se intenta seguir de cerca el perfil de requerimientos del mercado en variedad y variación, en volumen, tipos y modelos. La planta multi-producto o multi-modelo logra niveles de productividad equivalentes a los de la producción homogénea masiva, evitando el costo de la capacidad ociosa y produciendo en función de la demanda.
     Es importante aclarar que las plantas mono-producto siguen siendo válidas en los numerosísimos casos de productos homogéneos y básicos. Pero ya no son el ideal que una vez fueron Sin embargo, también las empresas dedicadas a productos básicos en gran escala enfrentan la necesidad de introducir elementos importantes de flexibilidad tanto en organización como en equipamiento. Ya mencionábamos la capacidad de adaptarse a variedad en los insumos; se requiere también adquirir flexibilidad para el suministro en las condiciones y los tiempos requeridos por los clientes, dado que estas variables se suman ahora al precio y la calidad en la determinación de la competitividad. En algunos casos, puede ser necesario agregar capacidad de diversificación en la punta delantera de los procesos, para responder a segmentos de mercado con especificaciones distintas.
b. Flexibilidad en la Estrategia de Inversión y Crecimiento
     Otra forma de adaptabilidad se refiere a la manera de manejar el crecimiento del mercado y de la capacidad de producción. La lógica tradicional intenta predecir la demanda futura e invierte con antelación, comenzando a producir a un nivel menor y copando gradualmente la capacidad instalada a medida que los mercados responden a las expectativas do crecimiento. El nuevo patrón ideal aspira a adaptar la inversión al ritmo de evolución de la demanda y en función de su perfil.
     En consonancia con la organización en red o matriz, el ideal de crecimiento es por módulos relativamente pequeños sin pasar por un período de capacidad ociosa. Esto naturalmente, no es ni fácil ni siempre posible pero el intentar lograrlo modifican profundamente el comportamiento empresarial.
     Uno de los caminos utilizados, cuando no se trata de procesos continuos, es ir agregando turnos de operación hasta constatar el nuevo nivel estable del mercado. La inversión en el siguiente módulo se beneficia entonces de una curva de aprendizaje minimizada por tener todo el personal entrenado. Otra práctica es estirar" al máximo de la capacidad de la planta existente hasta superar su capacidad teórica de diseño, mediante mejoras sucesivas, eliminación de cuellos de botella, reducción de desperdicios, etc. Esto contribuye además a que la planta siguiente sea sustancialmente mejor, al incorporar todas esas innovaciones.
     En otros casos, se establecen redes de subcontratación para cubrir ciertos segmentos de demanda o para atender los picos, de tal forma que la empresa al centro de la red trabaja siempre cerca de plena capacidad.
     En todo caso, el nuevo paradigma otorga gran importancia a desarrolla formas flexibles, imaginativas, eficientes y eficaces de adaptarse a la demanda para optimizar el rendimiento de la inversión en el tiempo, evitando la capacidad ociosa.
c. Flexibilidad en la Formación y Aprovechamiento del Personal
     Para manejar este tipo de sistema flexible de producción se requiere también la polivalencia del personal: en lugar de especialistas estrechos atados a un solo puesto o función, se tiende a valorar al trabajador o técnico que comprende el proceso completo y puede realizar diversas funciones, moverse de un área de producción a otra, de un producto a otro y, en general, capaz de participar como miembro activo y creativo del trabajo en equipo.
     Esto exige, por supuesto, el entrenamiento múltiple y constante, además de presuponer otra actitud en las relaciones obrero-patronales a la cual nos referiremos más adelante. La polivalencia en general se ve como la forma misma efectiva para elevar la autonomía de operación y optimizar la rentabilidad en condiciones cambiantes.
d. La Tecnología como Herramienta Central
     Al aceptar el cambio tecnológico como rasgo esencial de la empresa y principal fortaleza para captar y mantener mercados, la gerencia moderna no escatima esfuerzos de inversión en desarrollo tecnológico a corto, mediano y largo plazo.
     Una vez reconocida la necesidad de responder a los requerimientos cambiantes de la demanda hay que conocer a renglón seguido la importancia de desarrollar capacidad para la innovación en productos. Más aún, supone también superar cada vez más los límites de la estandarización y acercarse a un ideal de producción a la medida contra demanda. Incluso una industria como la automotriz, cuyo futuro se veía a comienzos de la década del setenta en "el carro mundial" casi convertido en un producto standard, ha vivido un vuelco hacia la diversificación y la segmentación de mercados
     Organizativamente estas tendencias obligan a convertir el manejo tecnológico en una herramienta estratégica de la más alta gerencia. El tradicional departamento de Investigación y Desarrollo, aislado de producción, compras y mercadeo, es sustituido por mecanismos de interacción intensa, los cuales pueden llegar hasta convertir a toda la planta en un laboratorio de experimentación. Y, como veremos más adelante, la elevación del dominio tecnológico en operaciones pasa también a ocupar un lugar central en la empresa competitiva
     En Resumen, la fuerza de la empresa moderna no está en el tamaño bruto sino en la agilidad de respuesta v en la capacidad tecnológica no está en el poder central sino en la interacción con el mercado y con los clientes.
3. El Cambio como Rutina: Participación y Mejora Continua como Forma de Operar
     La llamada organización científica se basó en la premisa de que la gerencia poseía todo el conocimiento necesario para la organización óptima de la producción, por lo cual, dado un buen diseño de la planta y de los puestos de trabajo, acompañado de manuales bien escritos y un adecuado sistema de disciplina, era posible moverse hacia un nivel de operación óptimo y mantenerse allí. Independientemente de sí en la práctica esto funcionaba exactamente así o no, el hecho es que esas han sido las ideas guía de la ingeniería industrial y la gerencia de operaciones.
     Esto es claramente inadecuado para los objetivos de flexibilidad propios del nuevo patrón tecnológico pero, más que nada, es incompatible con la creciente velocidad de cambio tecnológico resultante del uso de la tecnología informática. La nueva organización se concibe como una máquina de aprender y mejorar, con un sistema para identificar problemas y encontrar soluciones al mismo tipo que un sistema de producir. El nivel de operación de la planta se toma como un punto a superar en el camino de la mejora continua y simultánea de los equipos, los productos, las prácticas operativas, el personal mismo y la capacidad de respuesta de la empresa. En otras palabras, la elevación del dominio tecnológico y el potencial para asimilar y generar cambios son los rasgos característicos de la operación bajo el nuevo modelo.
     Esto exige una actitud profundamente distinta hacia el recurso humano. Lejos de considerarlo como un costo a reducir para aumentar la productividad, se le ve corno un activo a incrementar y como el aliado principal de la gerencia para aumentar la eficiencia y la calidad. Esto implica el entrenamiento y la elevación de la capacidad del personal, al mismo tiempo que la instauración de condiciones de estabilidad, de mecanismos de participación y de estímulo a la creatividad.
     Es fácil suponer que este es uno de los aspectos del paradigma organizativo más difícil de incorporar para quienes vivieron en el ambiente del viejo patrón productivo. El informe de la Comisión de Productividad del MIT, publicado en 1989, afirma que una de las principales rémoras para la competitividad de las empresas estadounidenses es la actitud tradicional hacia los recursos humanos. Ese obstáculo no será ciertamente menor en las condiciones latinoamericanas.
     Al respecto, es significativa la posición de un alto dirigente empresarial japonés, quien declaró lo siguiente a una revista francesa:
"Ustedes están convencidos de que una buena gestión depende de separar a los jefes de los ejecutores, a los que piensan de los que hacen. Nosotros somos post-tayloristas. Para nosotros la gerencia es el arte de movilizar toda la inteligencia de todos al servicio del proyecto de la empresa, porque hemos comprendido mejor que Uds. el tamaño de los nuevos retos tecnológicos y económicos. Sabemos bien que la inteligencia de unos cuantos tecnócratas, por muy brillantes que sean, es totalmente insuficiente para enfrentarlos.
     Esta concepción integradora y participativa sobre la forma de inserción de los trabajadores en el proceso productivo no es una simple actitud cultural japonesa. Ya en Occidente se ha podido demostrar con creces en años recientes que la adopción de las nuevas prácticas organizativas lleva a niveles de productividad y calidad equivalentes a los logrados en Japón y muy superiores a los resultados posibles con la organización tradicional. Igualmente importante es constatar que esta superioridad en resultados económicos va acompañada de mucha mayor satisfacción en el trabajo por parte del personal, lo cual alimenta el proceso de mejora continua.
     Además de no estar culturalmente acotado, este proceso reintegrador de la persona en el trabajo es cónsono con la lógica de las nuevas tecnologías de la información y es impulsado y reforzado por ellas: la reunificación del trabajo manual e intelectual ocurre en paralelo con la incorporación de "inteligencia" electrónica a los equipos electromecánicos. Esto significa que la simplificación y la rutinización de las tareas ya no son indispensables para una eventual automatización de los procesos.
      Pero, estimular la creatividad y facilitar la participación no bastan para mantener vivo un proceso de mejora continua a lo largo del tiempo, ni siquiera en el caso de una organización diseñada para facilitar la creatividad colectiva. Para hacer del cambio la forma "normal" de operar se necesita un marco que organice "el cambio como rutina".
     Esa especie de paradoja se logra estableciendo un conjunto de metas ideales focalizadoras del proceso innovador permanente. Objetivos tales como "Cero Defectos" en productos, "Cero Desperdicios" de materia prima, "Cero inventarios", "Cero Paradas" por fallas en los equipos, "Total Satisfacción del Cliente" y otros similares, establecen un ideal inalcanzable pero capaz de orientar constantemente en cuanto al tipo de obstáculos a superar y de brindar criterios para identificar las mejoras que van en la dirección preferida.
     Este tipo de proceso innovador, en base a la participación creativa de todo el personal

Los paradigmas tecnológicos 2.1

El Reto de la Competividad
     Ser gerente hoy no es un oficio fácil, pero es ciertamente un oficio fascinante y un extraordinario reto. Se trata nada menos que de llevar a cabo una profunda transformación: pasar de un ambiente previsible a un ambiente de alta incertidumbre; de un mundo cerrado y protegido a un mundo abierto; de una empresa cuya rentabilidad dependía de factores externos a una empresa auténticamente competitiva. ¿Cómo emprender esa transformación? ¿Cuáles son los elementos cruciales y dinamizadores del cambio? Identificar el camino de la competitividad es la esencia del reto gerencial del presente.
     Son pocos los que todavía dudan que para ser competitivo en cualquier actividad productiva hace falta enfrentar la presente ola de cambios tecnológicos. Pero el aluvión de promesas asociado a la incorporación de equipos de computación, técnicas japonesas, paquetes de software como los de manejo y planificación de los recursos (MRP-II) o los sistemas de información y manejo gerencial (MIS) no siempre han llenado las expectativas; por el contrario, el número de fracasos - pocas veces francamente admitidos- es bastante bueno.
     Con esta preocupación, hace algunos años Ingersoll Engineers, una firma consultora inglesa, realizó un estudio entre empresas británicas para determinar el nivel de riesgo implícito en la incorporación de tecnología computarizada en la industria. Los resultados fueron poco menos que sorprendentes. El trabajo demostró la probabilidad de fracaso era mayor mientras mayor era el monto de la inversión en equipamiento moderno. Este resultado tiene muchas explicaciones posibles. Una de ellas es que las grandes inversiones tienden a requerir una curva de aprendizaje más larga que las pequeñas y el estudio puede haber capturado momentos en medio de procesos inconclusos. Sin embargo, se ha podido comprobar que parte de los fracasos tienen su origen en la obsolescencia gerencial. Ni las nuevas tecnologías, ni las nuevas técnicas organizativas pueden rendir sus potenciales frutos cuando se intenta incorporarlas en las viejas organizaciones rígidas. De allí que el éxito aparezca con mucha más frecuencia en las empresas que ponen el acento en la transformación organizativa.
     En efecto, el cambio tecnológico que está ocurriendo va mucho más allá de la sustitución de equipos o de la incorporación de innovaciones organizativas aisladas (como el control estadístico de procesos, los círculos de calidad, etc.). Se trata nada menos que del desmantelamiento de todo el edificio del viejo sentido común gerencial. En esencia, el reto actual de la competitividad no consiste en la selección de tecnologías o técnicas sino en la adopción de un nuevo sentido común (con el cual de paso se facilita el seleccionar bien entre las opciones tecnológicas).
   En virtud de adaptar esquemas tecnológicos  de manera gradual que no contribuyan al desmantelamiento de la estructura de recursos existentes en la organización, sino al cambio progresivo de los esquemas de trabajo dentro y fuera de la organización , que garanticen una mayor competitividad interna y externa de las empresas. 
     En este marco teórico es necesario considerar los  paradigmas tecnológicos existentes que se basan en la innovación y productividad, de igual manera las propuestas flexibles que tratan de cambios graduales en la organización.